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Cuidemos las universidades

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Aurora Lacueva.- El vicepresidente para Planificación ha planteado la necesidad de superar la cultura “botarata”, que no cuida lo que se tiene. Pero el primero que debiera hacerlo es el propio gobierno: pienso -entre otros casos- en las universidades públicas, tan afectadas por la actual crisis. Hay que ver lo que ha costado durante décadas y hasta siglos ir desarrollando estas casas de estudios.

En cada una de ellas hay mucho esfuerzo y mucha inversión concretados en sus aulas, laboratorios, bibliotecas y áreas deportivas; en sus colecciones de libros y revistas, sus talleres, sus imprentas… Y no es solo lo material, se trata también y principalmente del talento humano que se ha ido formando allí a lo largo del tiempo y que ha acumulado un saber y un saber hacer valiosos.

¿Permitiremos que todo esto se pierda, que las instalaciones se deterioren, los equipos se dañen y el profesorado se reduzca en número y horas de dedicación? Costará demasiado recuperar lo que se está dejando decaer.

Se requiere generar acciones que frenen el declive y que, por el contrario, enrumben a las universidades públicas por caminos de mayor productividad y pertinencia social. Hay que invertir más recursos en ellas que, comparados con las cantidades perdidas estos años a manos de la corrupción, resultan modestos. Además, se trata de sacarle mejor provecho a sus realizaciones y potencialidades.

Por ejemplo, el gobierno nacional, los gobiernos regionales y municipales, así como empresas estatales y privadas pueden contratar con las universidades proyectos de investigación, desarrollo tecnológico e innovación (I+D+i). De este modo, se atienden problemas de nuestra sociedad y, a la vez, se apoya a estas instituciones.

Las posibilidades son amplias y las necesidades a resolver están allí: en petróleo, petroquímica, minerales, metalmecánica, agro, agroindustria, ambiente, salud, educación…. También, la transferencia tecnológica, que el gobierno reconoce como indispensable en toda inversión extranjera, implica la participación de centros de investigación nacionales, entre ellos los universitarios. Porque no es solo que te enseñen a manejar un equipo, sino que te ayuden a dominar los principios básicos detrás de su funcionamiento. Otras posibilidades quedan para próximo artículo.

Aurora Lacueva

lacuevat@hotmail.com

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