Crisis y corrupción

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En estos días el Fiscal General Tarek William Saab dijo que la lucha contra la corrupción seguirá tocando intereses de grupos poderosos, de grandes empresarios, y que el Ministerio Público tiene más de 100 funcionarios de alto rango entre ministros, viceministros, gobernadores y alcaldes sometidos a investigación por corrupción.

La posición del Fiscal es digna y oportuna porque la corrupción no ha cesado por el hecho de la crisis; todo lo contrario, arrecia y se mueve con silencio cauteloso en algunos ámbitos de la vida pública, mientras en otros se hace descarada. No sólo se comete peculado o apropiación de dineros públicos, el cohecho o la concusión, sino que, además, con la crisis aparecen ciertas formas de corromper y corromperse.

Es el caso de funcionarios que piden ilegalmente cantidades de dólares por cualquier acto en las oficinas públicas. Si no pagas lo que te piden, no te registran el documento, ni te dan la solvencia, ni te hacen la notificación, etc. Estamos indefensos, señor Fiscal.

En cualquier lugar se asoma la corrupción. Por supuesto, el punto de ebullición está en la contratación pública, pero ahora va más allá del soborno internacional.

El caso de Citgo es emblemático y da mucho para cortar. Es una trama de novela oscura -como dice el Fiscal- que compromete a un gobierno extranjero y a políticos de oposición en el robo más descarado ante los ojos del mundo de activos y riquezas de Venezuela.

Igual dijo el Fiscal que había recibido una institución que ejercía la extorsión “a vox populi” y aseguró que actualmente, por ese delito, están presos 55 fiscales. Yo le digo, señor Fiscal, amplíe esa investigación a todo el sistema judicial. ¡Hágalo por favor! Igual que ayer, hay jueces y funcionarios judiciales corruptos que se enriquecen a fuerza de pedir dinero. Vivimos una extraña y peligrosa inseguridad jurídica. Decía Carrara: “ante el magistrado que vende sus favores a todo el que se los pague, no hay ciudadano que pueda estar seguro de obtener justicia”.

Señor Fiscal, en la lucha contra la corrupción no podemos callar ni fallar, sobre todo en este proceso socialista y bolivariano penetrado por algunos corruptos y oportunistas disfrazados de revolucionarios. Haga lo que tenga que hacer para extirpar ese mal. El pueblo chavista y no chavista te apoya. Pero también te lo exige.

Beltrán Haddad

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