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Cincuenta años de lectura del país

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Laura Antillano.- En pocos días la editorial Monte Ávila celebrará sus cincuenta años, y por esta circunstancia han ideado una serie de actividades que destacan, en términos de su historia, lo que esta casa editora ha significado para la divulgación de la literatura desde su mismo nacimiento.

Una de estas actividades es la convocatoria a leer poesía a poetas de distintas generaciones que han sido publicados por el sello. Este sábado le correspondió a Enrique Hernández de Jesús y a Carlos Rocha leer sus poemas en la librería “Aquiles Nazoa” del Teatro Teresa Carreño, pero la propuesta llama a una larga y ancha programación de estas actividades por todo el país.Revisando el siglo XX en virtud de entonces publicado en narrativa (cuentos y novelas) de autores venezolanos, pudimos constatar como la editorial desde sus conductores pudo abarcar el nacimiento de varias generaciones de escritores, quienes desde temprano vieron su obra publicada en ediciones de buena factura y con gran distribución.

Ese paseo me fue grato y lleno de recuerdos, De Manuel Díaz Rodríguez a Blanco Fombona, de Gallegos a Arráiz, a Otero Silva, Meneses, y Armas Alfonzo. De Uslar Pietri a Julio Garmendia, un valioso recorrido por nuestra narrativa. Por ejemplo, a Teresa de la Parra la hemos leído en su primera novela Ifigenia y en Memorias de Mamá Blanca en esta misma editorial, en la colección El Dorado, cuyo destino fundamental es el de acercamiento a las escuelas, y también ha sido acompañada de múltiples análisis que enriquecen su lectura. Cubagua de Enrique Bernardo Núñez y buena parte de la obra de este autor ha sido divulgada por esta editorial desde el principio, publicando ensayos y cuentos: La insurgencia y otros relatos. José Rafael Pocaterra, ha tenido una excelente edición de sus: “Memorias de un venezolano en la decadencia”, además las novelas: Vidas oscuras, Política feminista o el Doctor Bebé, La casa de los Ávila, Tierra del sol amada y los Cuentos Grotescos.

Casi todo Salvador Garmendia, fue difundido por esta editorial. Lo mismo que Adriano González León, José Balza, Carlos Noguera, y cuantos más. Recordamos a Oswaldo Trejo y antes y después de su afán de experimentación con: Escuchando al idiota y otros cuentos, Andén Lejano, Texto de un Texto con Teresa , Trejo, Trajo Trejo Troja Trujo , Horas escondidas en las palabras. La escritura de Antonieta Madrid: La última de las islas, No es tiempo para rosas rojas, Reliquias de trapo, constituye en la década de los 70 la voz de una generación vinculada a la diatriba fundamental de los 60, en boca de su ser mujer. En 1974 Humberto Mata publica una antología:Distracciones que incluye autores de 1960-1974.Allí: José Balza, Carlos Noguera, Luis Britto García, Argenis Rodríguez, David Alizo, Héctor De Lima, Eduardo Gasca, José Moreno Colmenares, Mariela Álvarez, Yolanda Capriles, Marina Castro, José Gómez Zuloaga, Mary Guerrero, Sael Ibáñez, Jesús Alberto León, Francisco Massiani, Jorge Nunes, Esdras Parra, Francisco Riquelme, Eduardo Sifontes, José Napoleón Oropeza, Ednodio Quintero, Laura Antillano y el mismo compilador: Humberto Mata.El espacio no me alcanza para más, pero concluyo que Monte Ávila en toda su trayectoria ha cumplido lo que le tocaba hacer, y deberá seguir haciéndolo en virtud del optimismo de un país creador. Esperamos pues que este medio siglo de edad sea celebrado en grande.

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