Chavismo desde el pie

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Toda revolución es un fenómeno complejo y si se trata de una revolución pacífica, con base en los votos, el cambio en su complejidad es más profundo por las diversas circunstancias que allí concurren, sin descartar sus perplejidades. Más aun, en una construcción socialista, sin ese elemento característico de cambio violento que han tenido las revoluciones conocidas, la venezolana será larga en su desarrollo porque precisa del elemento electoral para el sustento, en medio de la necesidad de formar conciencia para entenderla y quererla. ¿Acaso no se han realizado 25 elecciones durante 20 años? No es fácil, pero es posible. Eso sí, requiere conciencia y perseverancia. Esta última significa mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado. Quiero decir: el chavismo en expectativa, esa esperanza o posibilidad de conseguir lo propuesto, pero siempre creciendo desde el pie como en el canto de Zitarrosa.

El chavismo desde el pie quiere decir que “no hay revoluciones tempranas” porque ellas crecen desde abajo y por los pobres como en la teología de la liberación. El chavismo es doctrina naciente que ha brotado de esas raíces y aunque hoy parezca lo increíble, se percibe que se afirma y se fortalece desde los sectores populares en expectativa plausible, a pesar de los obstáculos que día a día deben vencer, no importa de dónde vengan, porque el objetivo a conseguir, tarde o temprano, significa: educación, vivienda, salud y bienestar a partir del componente colectivo llamado conciencia ética en la convivencia y de uno individual que es la conciencia ética del sujeto crítico.

Pero hay algo importante en esa interacción de conciencia y vida material de la gente que es la organización progresiva de consejos comunales y comunas. Es impresionante porque crecen desde el pie. Muchos no llegan a entender estas cosas. Se han construido miles y miles de viviendas como nunca un país lo haya alcanzado; igual está sucediendo cuando se logra la escuela que les hacía falta y la universidad impensable para el pobre, o el médico en el barrio con las medicinas gratuitas. Sin embargo, es prioritario salir de las dificultades, que no tengamos que hablar de escasez, ni de precios especulativos de los alimentos o de salarios de hambre. Es necesaria la recuperación económica sin caer en errores o excusas inexistentes, no importa lo que diga esa oposición o lo que piensan desde Washington.

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