Carnavales por la vida

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

El Carnaval en Venezuela fue de nuevo una demostración maravillosa del talante combativo del pueblo venezolano, que colmó por millones los espacios para el esparcimiento y la celebración, tal como lo ha hecho siempre por estas fechas sin importar la estrechez ni el infortunio.

Publicidad

No hubo en este Carnaval playa ni bulevar alguno que no fuera abarrotado con esa festividad que tanto sabe disfrutar el venezolano.

En medio de las calamidades en que lo sumen el inclemente cerco económico desatado por el imperio y la derecha vendepatria, el venezolano no acepta la claudicación de su alegría ni se doblega ante la brutal arremetida capitalista que persigue ponerlo de rodillas y acabar con su revolución para imponerle un modelo de exclusión y de injusticia como el que se propone instaurar en el país el neoliberalismo.

Es el pueblo erguido sobre la adversidad, como lo fue en sus orígenes, que hoy asume el compromiso de la lucha a la que está llamado en defensa de la patria con la convicción del deber que le da la conciencia de su protagonismo y su significación en la construcción de ese modelo de soberanía, de justicia y de igualdad, que nos legara el comandante Chávez con su propuesta alternativa a la voracidad salvaje del neoliberalismo que hace estragos en el mundo.

Dimensión del talante revolucionaria que se aprecia con perfecta claridad cuando se pasa la vista sobre la particular realidad que nos circunda más allá de las fronteras.

En Brasil, el fascista Bolsonaro era presentado frente a miles de espectadores en el imponente sambodromo de Río de Janeiro con la figura de un descomunal payaso que concitó la estentórea burla no solo de los brasileños sino del mundo que sigue por millones ese desfile de Carnaval.

La Quinta Vergara, en Viña del Mar, Chile, estallaba con las más resonantes griterías de consignas contra el gobierno que se hayan producido jamás en ese escenario, solo que esta vez contra la dictadura de Sebastián Piñera; el brutal represor que ha logrado en apenas pocos meses de protestas en su contra superar la crueldad de su mentor Augusto Pinochet contra los chilenos.

Un carnaval de repudios anti neoliberales al que no escaparon Colombia, Santo Domingo, ni Haití, donde decenas de miles siguen en las calles combatiendo por la vida.

Publicidad
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
Publicidad
×
Publicidad
Publicidad