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Carnaval electoral

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Luisa Estela Morales L.- Pareciese que el problema de definir la democracia deriva del análisis de la participación electoral como modo de expresar la soberanía popular. A estas alturas el asunto no es cómo se manda, lo cual supera la discusión de Aristóteles, de Platón y del mismísimo Maquiavelo sobre las formas de gobierno: monarquía, división de poderes, República. El asunto hoy se circunscribe a ¿Quién manda?

En la cuarta república el proceso electoral se caracterizaba por el aspecto carnavalesco, caravanas multicolores, música, baile y cuadrillas. Ingeniosos modos de llamar la atención hacia las bondades del candidato y su partido; las consignas encerraban las promesas “fulano es el cambio”, “el hombre que camina”; y cuando se agotó la lista de adjetivos hubo quien comenzó a tocar con un silbato o a silbar una tonadilla”… Nadie debatía sobre ideologías ni propuestas, total, todo el mundo conocía la naturaleza de los dos partidos alternantes social cristiano o social demócrata, hasta allí. Copei y AD. Algunos salían a veces a pregonar su abstencionismo con más cara de derrota que de escepticismo.

Total, íbamos a elecciones y no pasaba nada, todo seguía igual y por eso se decía “vivimos en paz”; pero la procesión iba por dentro… hambre, torturas y persecución, casa de cartón, enfermedad, miseria y desigualdad; como expresó el cantor del pueblo… Piden un año y le dan un siglo pero con tal que no pase nada…

Estamos en tiempo de elecciones. Hay que decidir y ejercer nuestro poder de pueblo. ¿Qué propone cada candidato? O ¿Cuál opción representa? Los venezolanos creemos en el voto y con sobradas razones y plena conciencia en el órgano electoral. Votamos con convicción en uno u otro sentido. Hace años que el voto venezolano dejó de ser emocional o impulsivo. Es el voto de un pueblo ideologizado y, por tanto, las practicas cuartorepublicanas de coerción o soborno no funcionan, tampoco nos mueve el miedo, ni las dádivas ni menos las amenazas las que mueven el voto hoy. Es la convicción. Justo reconocer que la revolución socialista con expresión constitucional concientizó la participación popular.

¿Queremos profundizar la revolución o queremos volver al pasado que nos llama a votar como perros amaestrados con un pitíco? ¿Qué pasaría si por arte de Perogrullo volvemos al pasado? En medio del bloqueo, guerra económica, etc. desaparecerían las misiones, el manejo soberano de los recursos, la autonomía de las decisiones geopolíticas… se armaría un pandemónium sin precedentes con la presencia ya no solo del hegemón del norte que nos acecha, sino que pasaría la frontera el vecino santandereano y comenzaríamos a sentir la presencia solapada de los aliados de las guerras contra Libia, Irak, Palestina y países hermanos bombardeados con sus putrefactas armas químicas para abrirse camino sobre nuestro territorio.

Reflexión profunda y consciente. Defender a Venezuela con el voto.

Luisa Estela Morales L.

lemoralesl@gmail.com

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