Cajas de ahorro en el olvido

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Cada vez se escucha hablar menos de las cajas de ahorro y cuando se hace, no es extraño que se diga “¡Me voy a salir de la caja de ahorro!” o que se pregunte “¿qué está haciendo la caja de ahorros con la plata?”. A lo primero siempre les comento que para quien trabaja siempre es mejor formar parte, pues es una expresión de solidaridad organizada entre quienes laboramos, aunque muchos lo vean como un banco. En cuanto a la pregunta es más complejo, depende de la realidad de cada caja de ahorro, pero en general se puede preguntar ¿qué están haciendo las cajas de ahorro con la plata?

Conviene apuntar que las cajas de ahorro son una expresión de la organización que como trabajadores hemos logrado consolidar, cuyo objetivo es contribuir al buen vivir como sociedad y de esta manera está reconocido en el artículo 70 de nuestra Constitución, es decir como “medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía” en el ámbito social y económico. Las cajas ahorro son fruto de nuestra lucha histórica por una vida digna y han sido posible gracias a nuestros sindicatos.

En 2019 la situación financiera de las cajas de ahorro siguió siendo muy difícil, pues se siguieron operando con las restricciones legales, en un marco de crecientes índices de inflación; mientras se continua sin una política pública para la creación de un sistema nacional de cajas de ahorros, así como la ausencia de mecanismos de cooperación entre las organizaciones del sector. En términos reales, el ahorro de los trabajadores en las cajas de ahorro continua pulverizándose y su acción social escasa.

Ahora bien, las cajas de ahorro siguen en condiciones de desplegar sus capacidades para contribuir a las soluciones de los problemas del país, en un contexto de agresión económica. En nuestra nación, hay 1.322 cajas de ahorro, fondos de ahorros y asociaciones similares y que en ellas estamos asociados más de ocho millones de personas; además, afirmar que disponen de talento humano con experiencia, relaciones directas con sus asociados y una infraestructura física importante. Para 2020 siguen vigentes varios desafíos. Para los asociados lograr la participación protagónica en la vida organizativa; y para a las cajas de ahorro es imperativo concretar iniciativas consorciadas e incidir en la modificación del marco legal. En cuanto al Gobierno, es urgente una política pública que fomente un sistema nacional de cajas de ahorros al servicio de los intereses del país.

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