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Bruno Renaud | El padre Matías

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Un hombre entero. Cristiano y sacerdote cabal. Fuerte, casi tosco. Habitado por dos espíritus que parecen contradictorios: machismo y ternura; virilidad y compasión. El padre Matías (“Matías”, a secas, para casi todo el mundo) fue encontrado el 31 de diciembre de 2015, inconsciente, en una acera de San Félix, Ciudad Guayana, su parroquia de los últimos 20 años. Fulminado por un infarto que casi lo llevó de una vez a la eternidad del buen Dios.

Pocos meses antes, Matías había sido sorprendido por un violento atraco de un grupo de siete encapuchados, a eso de las siete de la noche. Ellos habían irrumpido por segunda vez en esa casa parroquial, abierta casi día y noche para los pobres y necesitados de arepa, comprensión y cariño. Tanto en sus años de Guayana como en su larga estadía de dos décadas en barrios de Petare, Matías fue, con entereza, puro hermano y padre de todos, identificado con los más indigentes, santos y pecadores, hambrientos de pan y amor. Pero esta vez, el duro, el frágil, tuvo la inmensa tristeza de reconocer en ese grupo de infelices a dos hijos de su corazón de padre.

El golpe moral de sentirse traicionado no fue para Matías la primera experiencia triste: ese sacerdote nunca trabajó para el reconocimiento o la gloria. Pero el dolor fue, otra vez, afectivo: el cachazo recibido le puso a sangrar más secretamente el corazón que la cabeza. El chorro rojo y escandaloso bañó alma, vida y corazón a ese compañero de Jesús de Nazaret, hermano del Quijote.

Una vez pasada la emergencia cardíaca, Matías fue llevado de Venezuela a su España natal para una operación delicada a corazón abierto. Más de seis meses de tratamiento y convalecencia. Para Matías, enamorado de la gente nuestra, es un sufrimiento intenso la separación prolongada, lejos de tantos amigos. Ni restablecimiento total, ni salud física: Matías tiene el porvenir poco definido. ¿Podrá volver algún día a su gran amor, la gente de Venezuela? Es cosa menos que segura. Su vida de hoy está en las manos de Dios, en absoluto veremos, en la oración y la Escritura.

Matías, ¡pídele a Dios por todos nosotros! Ese país que medio te acunó, sigue necesitando tu gran amor y tu ejemplo de fe.

Sacerdote católico