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Botarates

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Aurora Lacueva.-  La “economía del mantenimiento” es uno de los esquemas que rigen el Presupuesto Nacional de este año. Así lo ha destacado el vicepresidente de Planificación, Ricardo Menéndez. El alto funcionario indica que debemos romper con la visión “botarata” de comprar cualquier cosa sin velar por el mantenimiento de los bienes y servicios ya en posesión. Esta política, explica, trasciende al 2018, e implica todo el desarrollo de la recuperación de capacidades del Estado y la sociedad.

Creo que la economía del mantenimiento es fundamental, especialmente para una sociedad todavía con muchas carencias y azotada por una fuerte crisis, como es nuestro caso. Por supuesto, la salida de la crisis exige más: en primer lugar, es urgente el diálogo que lleve a gobierno y oposición a reconocerse mutuamente y a establecer bases para la convivencia democrática.

No aprecio en ninguno de los dos bandos un compromiso serio con esta necesidad. La crisis demanda también un giro en las medidas económicas, el cual tampoco se vislumbra. Así, las perspectivas no son esperanzadoras. Pero hay que apostar a que estos requerimientos lleguen a cumplirse a no tan largo plazo. Y, en forma paralela, la cultura del mantenimiento puede ayudar mucho a nuestra sociedad.

Ya hoy no se puede fácilmente sustituir lo que se dejó perder: quizás logremos entonces reaccionar. Los bienes y servicios públicos son de todas y todos, aunque los tratamos a menudo como si no fueran de nadie. Importa cambiar esta conducta. Pero hoy, lo más importante es que sea el propio gobierno quien empiece a cuidar lo que hay.

No es solo que la ciudadanía no rompa los pupitres o destroce los lavamanos, sino que los funcionarios responsables actúen para evitar el deterioro de las instalaciones. A menudo, vemos escuelas o CDI que se han dejado decaer en corto tiempo. ¿Por qué? Incluso, a veces se reinauguran con bombos y platillos, sin atender a la desidia que ciertamente volverá a destruir lo reinaugurado. Más allá, es clave que el alto gobierno desarrolle políticas que cuiden lo que se ha construido con esfuerzo a lo largo de décadas: la infraestructura y equipos, sí, pero también el talento humano, los procesos de trabajo, las instituciones. Un caso grave es el de las universidades públicas. Volveré sobre el mismo.

Aurora Lacueva | lacuevat@hotmail.com

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