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Beltrán Haddad | La corrupción fiscal dolarizada

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Beltrán Haddad.- Entre las traiciones que son puñaladas a una revolución, la corrupción es quizá la más emblemática, la más odiosa y la de mayor reproche. Hay que denunciarla valientemente como acaba de hacerlo el Partido Comunista al señalar el comportamiento corrupto de fiscales del Ministerio Público que hacen cobros indebidos -y en dólares- para cerrar cualquier investigación o requerir la libertad de un preso o no solicitar la prisión.

La corrupción en el sistema judicial, y sobre todo de jueces y fiscales, no es de ahora, es de vieja data. De los gobiernos de AD y Copey recordamos casos de jueces sacados “esposados” de sus despachos al ser sorprendidos en delitos de corrupción o cohecho y de concusión; o como aquel caso de una jueza que en el momento de ser detenida, arroja por la ventana el dinero de corrupción que ocultaba en su ropa íntima. Hoy la situación sigue igual, pero el problema se agrava por la crisis y una corrupción que anda silenciosa, mientras la otra se destapa descarada en funcionarios que exigen, sin una pizca de vergüenza, la alta cifra que debes pagar en dólares, o sea, corrupción dolarizada.

La Fiscalía de hoy nos recuerda al Juez de Instrucción del viejo enjuiciamiento criminal que tenía la posibilidad de decidir la prisión o libertad de una persona y de continuar o terminar la averiguación penal. De esos jueces muchos se hicieron ricos con la corrupción, pero los fiscales de la época no tenían la oportunidad de corromperse y corromper porque el Ministerio Público era una institución intrascendente, anodina e ineficaz. No hacía nada. Ahora, cuando el Ministerio Público cambia su faz con el sistema acusatorio, su rol de titular de la acción penal le da facultades para decidir, por vía requirente, la imputación o la libertad de una persona. Ese poder de dominio del fiscal dio paso a la corrupción que hoy -como dije- es traición a la revolución.

Para entender la existencia de fiscales corruptos, es bueno saber que no son chavistas, no son de izquierda. La mayoría son personas que llegaron a esa institución con un título de abogado sin conciencia ética del trabajo y al margen del proceso revolucionario. En ellos priva el individualismo, pero una parte es antichavismo solapado. Igual que en la mayoría de los jueces. Por supuesto, están las excepciones, pero ya es tiempo de estremecer el árbol de fiscales para hacer caer la pudrición denunciada.

Beltrán Haddad

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