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Aurora Lacueva | Escuela en tiempos difíciles

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En tiempos difíciles como los que vivimos, resulta especialmente necesario velar por la escuela. Hemos de evitar que se deteriore, logrando que sea –siempre, y más aún hoy- un espacio de protección y de formación para los niños, niñas y adolescentes. Hablamos en anterior artículo sobre la alimentación escolar, el transporte y la lucha contra la deserción. Pero es clave lo que suceda día a día en las aulas, y allí el papel de las y los docentes resalta en todo su valor.

Para que la escuela sea formativa y protectora, debe existir en ella un clima afectuoso, de respeto y apoyo mutuo. Ni la indiferencia ni, mucho menos, la burla o la hostilidad pueden tener cabida. Recordemos el lema del Unicef: “Un rostro en cada niño”. Cada niño o niña no es “uno más”, sino un ser humano único, con sus potencialidades, capacidades, sentimientos y aspiraciones. Y cada docente también. Entre las y los estudiantes y entre ellas y ellos y el profesorado debe irse construyendo esa comunidad de aprendizaje donde todos cuiden y sean cuidados por todos, y donde predominen la solidaridad, la afabilidad y la actuación democrática. Lo expresó Simón Rodríguez: “Piense cada uno en todos para que todos piensen en él”. Es importante abrir canales para la participación adecuada a la edad y condición de las y los discentes, así como reflexionar con ellas y ellos sobre estos temas. Algunas estrategias que pueden ayudar a esa reflexión son la discusión de cuentos, el estudio de casos, las dramatizaciones… Pero lo más impactante es la buena convivencia cotidiana.

Por otra parte, necesitamos que las actividades de aprendizaje sean sustanciosas y que guarden sentido para el estudiantado. A menudo, lo que se tiene más a la mano son tareas tradicionales, bien conocidas pero de escaso poder educativo: cuentas, copias, problemas matemáticos estereotipados, “proyectos” de cortar-y-pegar… Es crucial que el equipo docente se organice para ir compilando, generando y ensayando, poco a poco, actividades más valiosas: en Internet, libros divulgativos, guías de actividades, algunos libros de texto y otras fuentes pueden encontrarse buenas ideas. Venezuela no se acaba en esta coyuntura, y si atendemos a la preparación escolar contribuimos a asegurar nuestro futuro.
lacuevat@hotmail.com