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Asalia Venegas | Un perro asustado

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Algunos países de América Latina tienen una suerte que ni se diga, sobre todo con sus gobernantes. Con intermitencia aparecen unos que superan o dejan pequeños a sus antecesores. En esto tenemos más de 100 años. Entre la adulancia que hacen a los Estados Unidos y la defenestración de los otros países de la región, transcurre un tiempo precioso que bien pudiera invertirse en hacer tareas más productivas.

En este caso Perú, entre Alan García, Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala y ahora Pedro Pablo Kuczynski, gobernantes imbuidos en casos de corrupción y de violación de los derechos humanos. Sonados casos de negocios ilícitos, hasta llegar al tema de los sobornos de la compañía brasileña Odebrecht que tocaron directamente al presidente peruano.

La actuación de Odebrecht en Latinoamérica es calificada como “la mayor red de sobornos extranjeros en la historia”. Se le imputa al gobernante peruano haber recibido un total de $782.000, por aparentes asesorías de cuatro de sus empresas. Kuczynski debía renunciar o sería destituido por el Congreso -de mayoría opositora- , ante lo que dijo: “someto mi decisión al tribunal de la historia”.

El perro faldero de Estados Unidos (recordar los perritos echados en la alfombra y moviendo la colita), se salvó de ser destituido por los pactos que hizo con los seguidores de Humala y de Fujimori. A Humala -en prisión junto a su esposa por presunto lavado de activos- le concedieron permiso para pasar las navidades con su familia. Alberto Fujimori, quien cumplía condena de 25 años de cárcel por la matanza de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), fue indultado y puesto en libertad después de que Kenji Fujimori -su hijo menor y 9 parlamentarios de su grupo- se abstuvieron en la condena a Kuczynski.

La perversión en el ejercicio del poder lleva a estos extremos y a esta compra-venta de conciencias. No hay pruritos ni límites. Lo que priva es mantenerse en el poder por sobre todas las cosas. Más allá de Odebrecht, la clase política peruana desde hace tiempo ha sobrevivido en medio de pactos y alianzas que perjudican notoriamente al pueblo. Allí están las consecuencias: el pueblo en la calle protestando por el indulto a Fujimori. Kuczynski dijo que los delitos de lesa humanidad cometidos por Fujimori, fueron “errores”.