“Aquí comen todos”

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Recientemente me vi obligado a buscar gasolina en Maracaibo. Creí tener con suerte, pues solo había poco más de setenta vehículos en la fila para entrar en la estación de servicio. Al no avanzar la cola, investigué lo que pasaba y constaté que había dos filas paralelas a la “oficial”, la de funcionarios y otra de personas que pagaban en dólares o efectivo por un paso sin demora. Ambas organizadas por los miembros del Ejército y las policías locales que custodiaban el lugar.

Se lee en la prensa declaraciones oficiales afirmando que hay combustible suficiente para la demanda existente. Entonces, ¿Qué pasa? Primero el racionamiento eléctrico en la ciudad sigue afectando la distribución. La segunda es que cuando funcionan las estaciones de servicio hay grupos interesados en no acabar con las largas colas.

Lo que me debía llevar poco más de media hora, aumentó a cuatro horas de espera. Si no hay cola, sus promotores no tendrían el ingreso adicional que supone administrar el caos para su beneficio particular. Tendrían que hacer lo que no hacen hoy, mirar su salario oficial. Como me dijo alguien, hay que buscar que todos coman, solo que aquí se hace en detrimento del otro.

Este razonamiento macabro se está reproduciendo en las organizaciones privadas y las instituciones públicas, a todos los niveles (desde los aseadores hasta las gerencias). Son grupos organizados para generar trabas que creen la demanda de buscar atajos y una respuesta social para asegurar la sobrevivencia y para otros garantizar el disfrute de un estilo de vida fuera sus posibilidades salariales.

Prolonga y profundiza esta situación la política salarial vigente en nuestro país, pues es el argumento perfecto: ¿Quien vive con este salario?.

¿Cómo abandonar estas prácticas socialmente aceptadas, para la construcción de un proyecto de país? Hemos tenido dos vías, la de la fuerza que ha resultado fatal, pues no elimina las practicas, sino que las concentra en un pequeño grupo y la segunda es la concertación que no es viable, con impunidad. Así que ¿Quién asume el desafió de proponer un acuerdo y promover justicia? Hay pocos amigos de esta idea, todavía…

Sociólogo

@jxrondon

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