Apuesta a la protesta

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La protesta social es un derecho ciudadano, un medio para manifestar y una herramienta mediante la cual el pueblo hace ejercicio de su poder soberano.

Las diversas acciones políticas de la fracturada oposición se han manejado estos últimos años en un continuo que va desde el juego democrático hasta el golpismo, intento de magnicidio y la intervención extranjera, pasando por una autoproclamación presidencial que blande, a la vez que se protege bajo la consigna “fin de la usurpación”.

Es indudable que la posibilidad de una mayor incidencia dependerá de la capacidad de la oposición de reorganizarse y de proyectar a la sociedad tal reestructuración; conjuntamente con la necesaria convicción y energía democrática, en desmedro de las apuestas por salidas violentas capitaneadas desde el extranjero.

Dada su desacertada lectura del momento político, la oposición ha sido incapaz de comprender porque no se ha constituido en líder y portavoz de una profunda crisis e inconformidad nacional.

A lo largo de los años, la oposición ha acudido a la protesta en diversas modalidades, “masivas”, “violentas”, para “acorralar” y/o “desconocer” a Maduro”, etc. Sin embargo, parecería que esa estrategia pierde espacio y la apuesta a la protesta social languidece ante otras maniobras no-ciudadanas.

El incremento del disenso y los conflictos de interés en el seno de la oposición, inciden profundamente en la pérdida de protagonismo y, además, en la errática estrategia política de ese sector en los últimos tiempos. Ello a pesar del incremento de la incertidumbre y del descontento como consecuencia de la profunda crisis multidimensional y, por ende, del deterioro de la calidad de vida.

Ello en desmedro de las dificultades de la gestión gubernamental, enmarcada en un contexto político donde, de acuerdo a ciertas encuestas, es muy bajo el apoyo a la figura de Maduro.

Es indudable que la oposición-desde la crisis, el conflicto, la confrontación y la lucha por el poder- ha sido incapaz de construir una épica y una identidad. Igualmente, ha fracasado en despertar la calle, la resistencia y la lucha reivindicativa.

En resumen, no ha logrado apropiarse del espacio público y erigir una narrativa que ondee la bandera de la protesta popular.

Maryclen Stelling
@maryclens

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