Al Zulia, con afecto

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En la voz inmortal de Ricardo Aguirre, La Grey Zuliana cantó el reclamo de esa región tradicionalmente potente, vigorosa, en el costado occidental de Venezuela. ¿Qué diría hoy El Monumental? El 9 de noviembre, ocho días antes del Amanecer Gaitero para La Chinita, se cumplen cincuenta años de su partida.

El Zulia es mucho más que petróleo. Su producción agropecuaria ha contribuido decisivamente a la alimentación de todos nosotros. Pero además es una cultura, tanto en las tradiciones que la sociedad cultiva admirablemente, como en el progreso del conocimiento en las ciencias y las artes. El Zulia es vital para el orgullo que sentimos de ser venezolanos.

La situación eléctrica del Zulia es conocida, pero una cosa es saberla y otra es padecerla a diario. Apagones de entre 12 y 20 horas. Planes de administración de carga de 6×6 que no se cumplen. Consecuencia, la economía se viene abajo al poder funcionar menos que a medias. Tanto el comercio y la golpeada industria como la agricultura y la cría amenazadas.

El gobernador declara que 80% del estado está “energizado”. Los hechos lo contradicen, lástima. Pero ¿puede extrañarnos? Hace una década y pico, en vida del difunto presidente, Rodríguez Araque, ministro de Energía Eléctrica, el entonces vicepresidente ejecutivo Jaua dijo que Corpoelec recuperaba el servicio eléctrico del Zulia tras problemas en El Tablazo y anunció nuevas inversiones. En septiembre de 2011 estaría listo el cierre de ciclo de Termozulia y en 2012 Termozulia III y el proyecto Tamare-Bachaquero. ¿Y entonces?

“La guerra económica” será la respuesta. Pero la realidad es terca en desmentir a quien cree que hacer propaganda es gobernar. La excusa no sirve para la luz y para nada. Porque no es verdad.

No le sirve a los habitantes de Santa Rita que perdieron la cuenta de desde cuándo no tienen servicio de agua aunque están cercanos al gran lago, ni abrirá los galpones cerrados en lo que queda de la zona industrial en San Francisco. No pueden decírsela al productor de plátanos de Encontrados que por un camión de su finca tiene que pagar seis peajes para llegar a Maracaibo, “sin contar a la Guardia”. No le sirve al ganadero extorsionado por el ELN, los disidentes de las Farc y los paramilitares. No pueden decírsela a los que hacen colas eternas bajo el sol para poner gasolina, ni al joven que cruza la frontera buscando futuro.

No se puede seguir así. Cambiar es imprescindible.

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