¿Adiós, bolívar?

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Hoy es casi un consenso, entre especialistas en economía y también entre los comunes, que Venezuela transita un camino hacia la dolarización. Algunos analistas opinan que es inevitable, otros dicen que el proceso se ha venido dando espontáneamente y lo que se daría al final sería su oficialización.

Fuentes del área empresarial me informaron que estiman que actualmente 45% de la población ya utiliza dólares en la cotidianidad, lo que contrasta con el exclusivo 8% que lo hacía antes del comienzo del ciclo hiperinflacionario. Pero algo que llama mucho la atención es que el consenso en torno a esto no solo avanza en cuanto al diagnóstico, sino también en la valoración misma del hecho. Hace un par de años la dolarización era escandalosa y se consideraba mayormente negativa. Ahora se la comenta cada vez con mejores gestos, quizás no tanto por gusto sino por resignación ante un hecho que se advierte inminente.

El mismo presidente Nicolás Maduro dijo al respecto: “En la autoregulación de la economía, ha aparecido un sector que hace sus intercambios y su funcionamiento con el dólar u otras divisas convertibles. Quizás sea un pecado para los dueños de los dogmas, pero yo te voy a decir una cosa: yo no lo veo mal.

Porque la autoregulación necesaria de una economía que se niega a rendirse permitió que surgieran otros mecanismos para el proceso de intercambio comercial, productivo, para la vida económica de la sociedad… Ese proceso que llaman dolarización puede servir para la recuperación y despliegue de las fuerzas productivas del país y el funcionamiento de la economía. ¡Es una válvula de escape! ¡Gracias a dios existe!”. Pero también circulan pesos colombianos, euros y criptomonedas.

De hecho, el gobierno ha redoblado el impulso del petro, ya no tanto como divisa para pagos internacionales sino como instrumento de uso dentro del país. Ya no hay dos petros, pues el de 80 mil Bs desapareció calladamente. Solo permanece el que está anclado al dólar por la vía del tipo de cambio oficial.

O sea que la “petrolización” es de alguna manera también una dolarización. Quizás la estrategia del gobierno sea sustituir al devaluado bolívar por un petro con mayor prestancia frente al dólar. Lo que sí está claro es que nuestra moneda se desdibuja progresivamente. En 2020 veremos.

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