Adam

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Es el título de un cortometraje que acaba de ser presentado en la Sala Cabrujas. Notorio por tratarse de un trabajo cuya historia y dirección pertenece a la cineasta Malena Ferrer y lo produjo un equipo de jóvenes cuyo empeño en hacer cine es toda una novedad.

Destaco el equipo que lo produce, gente empeñosa, que ha dejado de lado la quejadera y el refugio de los tuits y da la cara para crear a pesar de la situación.

Significativo el grupo de producción, compuesta por personas que, o bien, hacen crítica de cine, o lo enseñan en universidades que poseen estos planes de estudio. La valoro por el tema que se propone, un retrato de la vida de una joven caraqueña, dedicada a la especialidad de la gimnasia artística.

Malena Ferrer, a base de un preciso guión, plantea un plan de rodaje que abarca facetas de la vida de la chica (Adam). La historia explora el mundo y las figuras, bien de su familia o de los técnicos que tienen por responsabilidad formarla. Todo lo muestra en planos bien logrados con precisa dirección de fotografía, bien afinada en la edición.

Fotos acertadas en la etapa para definir cada plano. Que muestra, en primer lugar, las diferentes etapas que necesita una artista, cuya figura física debe ir acoplando sus músculos y controlando de forma muy sistematizada los siempre traidores nervios.

Especialidad deportiva, que no solo exige la mecánica y un riguroso orden físico que esté siempre bien temperado. Firme. Casi automatizado. El film muestra que todo este arte y disciplina tendrá valor a la larga. Sobre todo en la despiadada mirada de los jueces que dan puntos. Si descubren y aprecian elegancia, gracia y belleza integral de alguien que debe pasearse -cómodamente- por el filo, una viga de madera de diez centímetros de ancho.

Directora del corto, cuenta en secuencias, la vida y trajines de la protagonista, nos la muestra en planos precisos y escogidos, para que entendamos, cuán duro es el camino y la formación que cumple. Y en otras sorprende con la placidez de un hogar, que ama e igual, exige.

Los planos y detalles narrativos tienen como sujeto la imagen de la joven gimnasta. Y al fondo, la tiránica, pero clara voz, que manda, que a cada caída ¡ Suba y repita el movimiento completo!

El corto en 18 minutos muestra en bellas imágenes un día en la vida de Adam. Lo recomiendo, cine joven, honesto y comprometido con nosotros.

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