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Con información de Eumar Esaa.- En declaraciones a
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Londres, luego de
ganar la medalla de oro en espada, el esgrimista
Rubén Limardo confesó que durante todo el combate "sentí la voz de mi madre diciéndome: vamos mi chiquitico".
"Antes de la final, el noruego me dijo que estaba contento con llegar y que se lo tomaba a juego. Y pensé 'irás a jugar tú'" recordó
el hoy medallista olímpico entre risas.
Junto a Limardo se encontraba Ruperto Gascón, su tío y entrenador, quien confesó que todavía no asimila lo hecho por el criollo. Por su parte Kelvin Cañas, compañero de entrenamiento, no paró de llorar mientras sonaba el Gloria al Bravo Pueblo al momento de la premiación.
La madre de
Rubén Limardo falleció en el 2010. Más temprano, en
declaraciones a la prensa, había sentenciado: "No me voy a rendir, yo vine a buscar esta medalla y con el amor de mi deporte y con el amor de mi madre que está en el cielo yo voy a guerrear".