ACERAS Y BROCALES | Vida para zonas urbanas abandonadas

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Una de las preocupaciones de quienes están en el gobierno, urbanistas, funcionarios de alcaldías, profesores y el resto de los ciudadanos, es qué se debe y puede hacer en ciertas áreas de la ciudad para que vuelvan a recuperar vida.

Es necesario trabajar, intercambiar ideas y acciones posibles y duraderas en zonas en abandono y generalizado deterioro, perdiéndose inversiones de alcaldías y empresas inmobiliarias cuando se urbanizaron y edificaron, y muestran una imagen rechazada por vecinos y la ciudadanía en general.

Hoy día la vida se ha vuelto hostil para gran parte de la población debido a la crisis política, social y económica que se afronta, a lo que se agrega el aspecto de lotes descuidados, edificaciones a medio construir y personas que realizan actividades y residencia allí en condiciones precarias.

El problema que ha llevado a esa situación es múltiple y sabemos que reactivar un sector o edificación pasa por muchos esfuerzos, construir acuerdos y compromisos entre los involucrados.

Para ello, no sólo debe participar quien todavía se encuentra en esos terrenos y edificaciones, sino las administraciones que deben anticiparse al notar signos de esa tendencia que conlleva borrar parte de la memoria ciudadana. También son fundamentales los propietarios de esos inmuebles medio abandonados.

En fin, cada grupo relacionado tiene responsabilidad en la recuperación de esos sectores, ofreciendo propuestas que permitan reanudar la vida diurna y nocturna, sin expulsar a los habitantes que se han mantenido en ellas, limitando las expectativas de ganancias extraordinarias por los propietarios que aspiran a cambios de usos y nuevas densidades y, por las propias alcaldías que hablan de una ciudad atractiva, bella e incluyente.

DE TODO UN POQUITO

Política urbana. Para que haya una efectiva estrategia de progreso y seguimiento de las ciudades, los políticos deben entender la naturaleza y características de la diversidad de temas y aspectos de los procesos de urbanización.

Por eso lo primero a comprender es que, por ejemplo, un alcalde y el arquitecto que dirige la planificación urbana local, ¡ocupan posiciones políticas! No son sólo técnicos, son vanguardia de un hecho social como es el desarrollo urbano.

En consecuencia, entre muchos otros puntos, deben actuar lúcida y firmemente para impulsar condiciones óptimas de funcionamiento de la ciudad, preservar y potenciar su patrimonio urbano y ejecutar enfoques de densidades urbanas para, como dice Giulio Santosuosso, “convertir en pueblos” nuestras ciudades.

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