Sindi recibe amor y protección

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Aleixis Rivera cuando comenzó a trabajar en la Sindicatura Municipal de la Alcaldía de Caracas conoció a una perrita que acababa de dar a luz cinco cachorritos. Para él fue inevitable acercarse, desde ese momento ambos mantienen un vínculo de amor y protección.

Este papá perruno define a Sindi como una perra muy inteligente, obediente, dócil y sin una pizca de malicia, “podría decir que es como una niña” apuntó. La peluda demuestra su inteligencia cuando un humano le pide la pata y ella se la da, también entiende cuando le indican que se siente.

Rivera se encariñó con la perrita y comenzó dándole todos los días la mitad de su almuerzo, ahora distribuye la comida de Baloo, el perro que tiene en casa, y le saca una porción diaria a ella, incluso le lleva comida los fines de semana, que son días no laborables.

Ella sabe cuál es la hora de comer, Cuando no le da la comida a la hora acostumbrada, espera a Rivera en la puerta del ascensor. “Mis compañeros de trabajo me dicen allá abajo está Sindi esperándote”, narra.

Sus compañeros hasta le comentan chismes de la perra. “Me dicen la perra se me pegó atrás, no quiere hacer caso, me pidió comida, me ladró”, cuenta sonriendo.

Todos los días cuando su protector ingresa al estacionamiento del lugar de trabajo, Sindi reconoce el carro y llega hasta él moviendo la cola. Espera que él abra la puerta y se monta, si trae la ventanilla abajo ella se para en dos patas y lo saluda. Antes de subir a su oficina debe darle su dosis diaria de cariños, esa es la rutina de estos fieles amigos.

“Los perros son muy sabios, cuando la fuimos a esterilizar ella como que lo presentía porque la busqué y se escondió debajo de otros carros, no quería salir”, recuerda Rivera.

Supone que a esta perrita la abandonaron en la Sindicatura. Aún conserva el mismo collar que tenía cuando llegó al lugar, en el que se unió a la historia reciente de la institución.

Ismael Alvarado, custodio del ente, colabora con el aseo de la perra, es quien la baña. Ella antes lo acompañaba todos los días hasta la estación del Metro en Plaza Venezuela y luego se regresaba a la Sindicatura.

A esta perrita, de mediana estatura, color de pelo beige y ojos café, todos en el lugar la llaman Sindi porque hace vida en la “Sindi-catura”, pero su nombre es Catira, ella responde a ambos llamados.

El pasado mes de octubre volvió a quedar en estado de gestación, tuvo seis cachorritos más, los cuales fueron adoptados.

Luego de esto, Rivera tomó la decisión de esterilizarla, y con apoyo monetario de otra proteccionista lograron hacerlo.

Para Rivera brindarle protección a un animal de la calle es un acto de amor, nobleza e incluso de responsabilidad. “Ya no les decimos mascotas porque los vemos como un miembro más de nuestra familia. Hay que colocarse la mano en el corazón al ver cómo padecen de muchos males los perros en situación de calle, pasan frío, sed, hambre, no podemos ser indiferentes a ellos”, indica.

Si tuviera la oportunidad de llevarse a Sindi a casa no lo pensaría dos veces porque es muy afectiva y está muy apegado a ella. La perrita, a través de su nobleza, sabe reconocer a las personas que le han brindado amor y cariño.

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