Hogares temporales deben brindar protección

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Karina Villanueva

Catalina es una perrita de raza poodle mini toy, que fue rescatada de la calle sucia y descuidada, era súper agresiva, con garrapatas y pulgas. Esta pequeñita permaneció un mes en un refugio del que salió en adopción a una casa donde al poco tiempo la devuelven. 

Posteriormente, pasa a vivir en un hogar temporal, donde se observa su incapacidad de socializar con otras mascotas, así como temor y agresividad hacia los humanos. Este copito de nieve fue una víctima más de aquellos que pensaron que ella es un juguete u objeto y no un ser vivo. 

Es común escuchar a las personas que se encuentran en la búsqueda de mascotas, bien sea para una persona, familia, niño, adolescente, la novia: “quiero que sea pequeño”, “quiero un poodle pequeño” “que no coma mucho”, “que ocupe poco espacio, porque vivo en apartamento”. 

Ante estas afirmaciones, comienza el miedo y la desconfi anza del representante de la fundación o asociación animalista o del proteccionista independiente. La razón es simple: quieren en verdad un perro de juguete, un peluche que no coma, que no orine, que no defeque, o quieren un peluche viviente para regalar. 

Al poco tiempo, este concepto trae como consecuencia, cuando el perrito deja de ser tan pequeño o cachorro, su abandono en la casa de otra persona o en la calle, donde se escapa y la probabilidad de que muera a consecuencia de enfermedades o por agresiones de perros más grandes es elevada. 

Adoptar, comprar o recibir en regalo una mascota es incorporar a un ser vivo a su vida. Como todo ser vivo, tiene necesidades no solo de alimentación, hidratación y cuidado de salud, sino también afectivas. 

 Los poodle mini comúnmente sufren de ansiedad por separación, lo cual los lleva a ser destructivos y ruidosos. Si llegó a casa y encontró cojines rotos o si sus vecinos se quejan del ruido del perrito, este requiere entrenamiento adecuado y no golpes, los cuales provocarán que el perro sea potencialmente peligroso, que no tenga una vida feliz, y que además muera prematuramente. 

Teniendo en cuenta lo destructivos y ruidosos que pueden ser sin el adecuado entrenamiento, recuerden que el perro no aprende con tan sólo escuchar donde debe y no debe hacer sus necesidades, así que tiene que armarse de paciencia para adiestrarlo a que lo haga en el espacio adecuado. 

Publicidad
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
Publicidad
×
Publicidad
Publicidad