En La Campiña tienen su manada felina

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Por lo general, los gatos tienen menos probabilidades de ser adoptados que los perros. La historia de los gatos, fundamentada en mitos, contribuye a que prevalezcan estos argumentos en algunas personas para rechazar a los gatos. Afortunadamente, las redes sociales han contribuido sustancialmente para revertir todo esto y dar mayor información a la gente y a su vez nuevas oportunidades a los felinos.

Los gatos, así como los perros pueden ser mascotas comunitarias. Tal es el caso de la manada que mantienen en La Campiña. Ya han pasado cerca de cuatro camadas de una gata que aún no ha podido ser atrapada por las personas que los han albergado.
“Ella es una gata muy arisca, viene a comer todas las noches, pero realmente ha sido muy ágil para escapar de las rampas que le hemos puesto para poder levarla a esterilizar”, cuenta Carmen. Esa gata ya ha parido seis veces, en cada camada trae entre dos y cuatro gaticos, los cuales se han esterilizado y en algunos casos afortunados, dados en adopción. Otros se han quedado, luego se van, otros infortunados han sido arrollados por los autos.

En la zona nació una gatita negra con una discapacidad en la patita trasera, pues le falta parte del muñón. Se trata de Vampi, quien hace vida en los jardines del edificio. “Ella nació con la patica incompleta, además de tener dos sendas hernias. Cuando se esterilizó le operaron una de las hernias, aún le falta la otra, pero se necesita una malla quirúrgica”, relata.

Carmen y algunas vecinas se encargan de ponerle a diario agua y comida, “la cual comparte con otros hermanitos, ya que su mamá es la misma gata feral que no hemos atrapado”. Junto a Vampi, se encuentran Philp, Cenicienta, Teresita y Ojitos, que es la más pequeñita quien lleva ese nombre por haber nacido con los ojitos enfermos, aún está en tratamiento y pronto será llevada a esterilizar.

No viven de la caza. “El mito de que los gatos comen lo que cazan creo que es uno de los peores. Qué tanto puede cazar un animal para subsistir en la ciudad. Aquí en el edificio, los detractores de los gatos se han dado cuenta que desde que los tenemos, las alimañas han disminuido, pues ellos atrapan ratas, cucarachas, y mantienen los espacios limpios”, afirma.

Señala que los gaticos de la calle también necesitan una mano, alguien que les ponga aguita limpia y comida. Ellos no se pueden cuidar solos de los peligros de la calle.

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