Dora y Melón consiguieron hogar

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Antes de encontrarse con la señora Lucina, Dora y Melón fueron víctimas de las incontables injusticias que derivan de vivir en las calles de cualquier ciudad. No obstante la suerte siempre sonríe al inocente y con estos nobles peludos no fue distinto.

La historia de Dora se remonta a cuando ella divagaba por las calles de Santa Cruz de Aragua, cuenta la señora Lucina, su que ella se la pasaba por los alrededores de su casa, olfateando y buscando cualquier sobra. “Estaba muy flaquita, se le marcaban notablemente las costillas” explica su actual protectora.

En esa ida y venida que tenía la inquieta Dora, se pudieron percatar que estaba preñada, lo que procuró más alimentación y cuidados para ella y sus futuros cachorros.

Lucina recordó que esta perrita parió en el diciembre del 2016 y por los fuegos artificiales fue resguardada en casa. Luego se escapó con los cachorros y al poco tiempo la consiguieron atropellada. “La curamos y cuando nos vio con sus ojitos de amor, decidimos quedárnosla”.

Melón llegó más tarde. Este noble cachorro fue encontrado todo ensangrentado y en muy mal estado. El origen peculiar de su nombre se debe a que al momento de montarlo en el vehículo de la familia para curarlo, Lucina tenía una tizana, y para calmar al pequeño le ofreció pedacitos de melón; “los cuales comió desesperadamente”.
Dora y Melón hoy tienen amor incondicional, un techo donde dormir. “Muchas veces prefiero ayudar más a los animales que a las personas porque ellos son muy agradecidos y fieles”, sentenció Lucina

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