Beethoven: la buena suerte hecha perrito

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Con hambre, frío y un tumor carcinoma fue diagnosticado Beethoven, cuando las proteccionistas de Kikiruwuao lo encontraron. Su estado no era alentador, pero con cuidados y muchos mimos este valiente perrito tuvo otra oportunidad, “vovió a nacer”, afirma Thaimar Velázquez, vocera de la fundación.

Como cualquier paciente de cáncer, Beethoven se sometió a diversas sesiones de quimioterapia, acompañado de su protectora quién lo atendió como a un hijo, teniendo la firme convicción de que pronto él saldría de esta fuerte enfermedad.
Las buenas noticias no se hicieron esperar. Con una velocidad impresionante este peludo se fue recuperando, tanto así que pudo participar en una bicicletada que tuvo por nombre “Pedaleando por las mascotas”.

Thaimar recuerda como este pequeñín fue el centro de atención en el evento. “Con su porte de perro adulto y bien portado, enamoró a más de uno que se aproximaba a saludarlo”. Su magnetismo fue tal, que una señora discapacitada acompañada de su hija se enamoró de él y lo adoptaron. “Se comportó a la altura, parecía un perro guía, ideal para ese caso, por eso decidimos dárselo, aunque siempre con dudas y algo de nostalgia” asegura la animalista.

La dicha duró poco. Gracias a los seguimientos propios de la fundación para cerciorarse de que los animales en adopción estén siendo cuidados de manera adecuada por sus familias, pudieron descubrir que el perro llevaba días perdido.

“Las adoptantes vivían enLos Valles del Tuy, para rematar no contábamos con los datos veraces, por algunos errores de concordancia al momento de llenar la planilla de adopción”. Por ello, les tocó ir hasta allá, a emprender personalmente la búsqueda del animalito.

Con carteles de “Se Busca” y fotos recientes de Beethoven, las rescatistas de Kikiriwuao, se dieron la tarea de recorrer buscar todos los rincones de Los Valles del Tuy para conseguir al pequeño. “Hablamos con los choferes de las principales líneas que cubren la ruta, pegamos carteles en lugares visibles e hicimos una campaña por redes sociales para nos informaran o estuvieran atento a cualquier pista que pudiera llevarnos hasta el perro”.

Todas estas acciones dieron frutos positivos, en un mes Beethoven fue encontrado y rescatado por segunda vez y para siempre de las calles. Aunque Beethoven ya falleció, disfrutó y fue feliz lo que le restaba de vida, porque formó parte de la manada de su primera proteccionista.

Publicidad
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
Publicidad
×
Publicidad
Publicidad