La tierra urbana

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

ELISENDA VILA PLANES

El lugar donde se desarrollan las diversas civilizaciones en el planeta es visto, en muchos casos, como un territorio que se comporta sólo como el recipiente destinado al asentamiento de la vida humana, no como uno de los componentes necesarios para la vida.

Cada pedazo de tierra o suelo donde están asentadas y se desarrollan todas las formas de vida (animal y vegetal), que observamos a simple vista o más allá de nuestra capacidad de verlas, tiene sus propias características y necesidades.

Es por ello que es fundamental considerar la tierra, de igual manera que el aire y el agua, elemento indispensable para todo tipo de vida.

Así, para aquellos que trabajamos, gestionamos o planifi camos los asentamientos humanos -su ampliación y utilización para todo tipo de contexto – tenemos la obligación de entender, aceptar y respetar cada pedazo de tierra por sus propias cualidades y requerimientos particulares.

Es indispensable tomar en cuenta que en los suelos hay vida y que esa vida es esencial para la preservación del futuro de la humanidad, para continuar teniendo alimentación y abrigo.

De acuerdo con lo anterior, podríamos plantear a quienes desean incorporar tierras fértiles al proceso de urbanización, que antes deben hacer un análisis amplio e integral sobre las diversas opciones para asentamientos urbanos u otros usos.

Pues de todos es conocido que una tierra convertida en urbana es casi imposible que vuelva a tener su uso anterior, pues la propiedad privada de ella, la ocupación de zonas públicas, los permisos de urbanización, la accesibilidad a los servicios de infraestructura y el comportamiento del mercado inmobiliario lo impiden.

Tan importante como formar centros urbanos es contar con tierras para producir alimentos.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
×
Publicidad