Aceras y Broncales | Entre lo colectivo y lo particular

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Mucho hemos conversado entre familiares y amigos sobre las diferencias entre lo colectivo y lo particular, sus fronteras y razones. Es un tema de nunca acabar.

Cuando nos referimos a un asunto colectivo, se trata de una institución, una cooperativa, un condominio, una tarea escolar, un proyecto social, un bien urbano para uso de todos los pobladores, entre tantas otras cuestiones y parece fácil calificarla como una función colectiva temporal o continua.

Cuando hablamos de lo particular se trata de aquello necesario para una vida digna, como los bienes de uso o disfrute individual que en su esencia están hechos para una persona; también son particulares los recuerdos familiares, los gustos literarios, artísticos, estéticos, pues son algo intrínseco del ser.

Ahora bien, hay situaciones, tales como alguien elegido para una función pública, o designado para un cargo, alguna persona que por sus méritos asuma una tarea determinada desde el sector público. En estos casos, se produce la discusión entre lo colectivo y lo particular.

Para algunos constituye una responsabilidad fundamental hacia una colectividad, un servicio que se presta durante ciertos períodos de la vida, orientado al bien común.

Sin embargo, ¿cómo se entiende esa representación otorgada para atender o representar una colectividad?

¿Será esa elección o nombramiento considerada algo particular?, ¿se olvida que actualmente hay quienes han venido trabajando en aspectos relacionados con los que se debería aunar esfuerzos? Para ello se debe dejar de lado el brillo personal, buscar la manera de ofrecer todo el esfuerzo en un accionar colectivo que no requiera de figuración individual, sino más bien contribuir, de manera especial en esta etapa de crisis del país, al esfuerzo de otros, para no perder de vista la construcción del país que deseamos.

De todo un poquito

– La av. Bolívar es una gran oportunidad para una ruta peatonal desde El Calvario hasta Los Caobos, que incluye múltiples atractivos de usos y ambientes para dejar de ser una avenida expresa; pero parece que nadie se da cuenta.

– Informar a tiempo. ¿Es difícil una política permanente de anunciar medidas antes de aplicarlas? Por ejemplo: racionamiento de servicios o gasolina, obras que interrumpirán el tránsito, entre otros.

-Las dos escuelas de Diosdado. Si se materializa el dinero de la demanda, sería interesante que esas escuelas sean referencia por su enfoque innovador en la educación y como arquitectura autóctona y funcional.

Elisenda Vila Planes

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print