Aceras y brocales | Máxima autosuficiencia

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Elisenda Vila Planes.- El asedio al que estamos sometidos distrae excesivos esfuerzos y recursos públicos, en detrimento de temas capitales, porque hay que escudarse ante el mantenido y multifactorial ataque a la sobrevivencia nacional.

-Por eso, hay que basarse más en el gran potencial, individual y comunitario de la población, para valerse por sí misma, de actuar con mayor autonomía, en una interdependencia virtuosa con el Estado.

-Por lo tanto, el Ejecutivo, además de prepararse ante las amenazas y agresiones, necesario es aumentar la conciencia y capacidades de las mayorías, para tener la máxima autosuficiencia local con el mínimo apoyo estatal.

-Ello implica un audaz, integral y radical reordenamiento urbano y rural que conforme un sistema de ciudades autosuficientes, interrelacionadas con formas propias de gobierno, administración, fuentes de recursos, servicios y equipamientos básicos, según sus características culturales, ambientales y productivas.

-Las actuales ciudades, pueblos, comunas, urbanizaciones, barrios, conjuntos de viviendas, entre otros, dentro de sus diferentes orígenes, evolución y tamaño deben transformarse, gradualmente pero con prontitud, en ese sistema de asentamientos productivos y autoabastecidos, como base socioespacial para afrontar la coyuntura y el porvenir del país.

-Es impostergable “territorializar” la organización popular, con poder y medios, masificando la organización comunal, en su más general sentido, en nuestras ciudades, pueblos y barrios. Hay experiencias, se han dado grandes pasos y es indispensable en el presente contexto y para el futuro.

De todo un poquito

Un ministerio para lo territorial y urbano. En las ciudades se concentra el mayor porcentaje de población y de actividades humanas. Cada día el mundo es más urbano y Venezuela igual. La visión dominante de la ocupación del territorio, de la construcción y gestión de las ciudades viene a ser un aspecto clave del desarrollo de una nación, por sus impactos y amenazas para las futuras generaciones.

Es hora de analizar y decidir con celeridad la conveniencia de una instancia nacional que piense, planifique, ejecute y controle la estrategia del desarrollo territorial y urbano del país con un enfoque sistémico, integral y equilibrado.

Es esencial un continuo seguimiento y evaluación de las ciudades para identificar tendencias, tomar las acciones oportunas y garantizar su rol y contribución al desarrollo del país.

Jamás olvidemos que las ciudades son la expresión de la sociedad.

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