Buscando al paciente cero del covid-19

La ciudad de Wuhan se convirtió en epicentro del brote.
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Hay una versión oficial, una extraoficial y una teoría conspirativa. La búsqueda del paciente cero del covid-19 se ha convertido en una cacería trepidante en la que se han involucrado científicos de élite de todo el mundo para desarrollar una labor detectivesca de la que hasta ahora despuntan tres hipótesis paralelas.

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Hay consenso en que la metrópolis de Wuhan, capital de la provincia Hubei, en el corazón de China, es el punto de partida. En diciembre de 2019, esta urbe de casi 12 millones de habitantes se convirtió en el epicentro del brote que pocas semanas después se tornó en pandemia y que hoy mantiene en vilo a toda la humanidad. Desde allí, lo demás es incierto.

La opinión pública mundial ha asumido como cierto un primer relato difundido masivamente. De acuerdo con esa historia, hace cuatro meses una persona anónima consumió una sopa de murciélago mal cocinada en el mercado de mariscos y animales exóticos de Wuhan. A través del platillo, un virus también anónimo pasó del mamífero alado al cuerpo del comensal, quien a su vez, sin saberlo, infectó a todo aquel con quien tuvo contacto. Hoy, a la luz de nuevos hallazgos, el relato está en tela de juicio.

Dos teorías, 21 días y varios kilómetros de diferencia

La búsqueda del caso índice, como también se le llama al primer paciente registrado de una nueva enfermedad, es un trabajo crucial para establecer el patrón de contagio y para el cual existen equipos internacionales debidamente entrenados. Se puede tener una idea viendo la película Contagio (2011), de Steven Soderbergh, un filme que ha sido citado hasta la saciedad en las últimas semanas porque algunos dicen que es una predicción al calco de lo que hoy se vive con el coronavirus. 

En este largometraje, un equipo de expertos epidemiólogos va tras la pista de la paciente cero de una letal enfermedad viral que tiene su génesis en Hong Kong. El filme se explaya en detalles sobre esa investigación, haciendo palidecer a cualquier thriller policial o novela negra.

En el caso del covid-19, tanto la versión oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la extraoficial difundida por medios chinos, sitúan al paciente cero en Hubei, pero con dos semanas y algunos kilómetros de diferencia.

Según la OMS, el primer paciente de covid-19 del que se tiene noticia se enfermó el 8 de diciembre de 2019 y tenía relación directa con el mercado de Wuhan, de dónde salieron dos tercios de las personas infectadas del primer brote.

En contraposición, la teoría alternativa parte de una investigación divulgada esta semana por el diario South China Morning Post, la cual cita supuestos documentos confidenciales del gobierno chino. Según el medio de comunicación, el brote comenzó 21 días antes de lo que dice la OMS, y asegura que el paciente cero no está relacionado con el mercado de Wuhan, sino en algún lugar de un territorio de 200 kilómetros cuadrados.

El medio de comunicación dice que el caso índice es una persona de 55 años, que no precisamente es habitante de Wuhan, pero sí de la provincia de Hubei. El paciente en cuestión mostró señales de contagio el 17 de noviembre de 2019. No se divulgó la identidad ni cómo evolucionó su enfermedad, pero sí que a partir de él se inició la propagación que días después arribó al mercado de Wuhan.

Esta nueva hipótesis no desecha la participación del murciélago como vector. La teoría según la cual el animal es el principal sospechoso se asienta en su prontuario como causante confirmado de anteriores epidemias de otros tipos de coronavirus como la del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (Sars), a principios de los 2000, y el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (Mers), en 2010. Algunos científicos hasta culpan al murciélago de haber transmitido el ébola. Al parecer el mamífero es un depósito volador de virus de toda índole y especialmente es “hospedador natural” de los distintos coronavirus. 

Por otro lado, también se ha difundido que es probable que el virus no haya saltado directamente desde los murciélagos hasta el paciente cero, sino que haya necesitado de un intermediario. Entre las opciones que se han barajando están la civeta, un pequeño cuadrúpedo parecido al gato que se consume en algunas regiones de China, y los pangolines, una especie cubierta de escamas con gran  parecido al armadillo que tiene el triste mérito de ser el mamífero más traficado del mundo, y por tanto, se encuentra en vía de extinción.

¿Arma biológica?

El gobierno chino ha enarbolado una tercera historia que efectivamente ubica el inicio del brote en Wuhan pero no por causa de un contagio animal-humano, sino debido a una propagación deliberada en la que está involucrado el gobierno de Estados Unidos, desde donde, dicen, se importó la cepa.

El portavoz de la cancillería china, Lijian Zhao, a través de su cuenta en la red Twitter, ha difundido varios artículos científicos y periodísticos que así lo aseguran. En los textos se señala que desde agosto de 2019 se registraron pacientes en EEUU con síntomas idénticos al del covid-19 que erróneamente fueron diagnosticados como víctimas de influenza o de efectos adversos a los cigarrillos electrónicos. Este virus, una vez detectado, fue aislado, estudiado y manipulado por el ejército norteamericano, que se percató de sus potencialidades como arma biológica.

Así las cosas, afirma el gobierno chino que en el marco de la guerra fría no declarada de EEUU contra su país, la administración de Donald Trump decidió llevar el virus a China para su diseminación, y el momento que consiguió más propicio fue el de los Juegos Militares Mundiales (World Military Games) de 2019, que tuvieron lugar justamente en Wuhan del 18 al 27 de octubre de 2019 y en los que participaron efectivos de las fuerzas castrenses estadounidenses.

Según los artículos que respaldan está teoría, las fechas y las cifras calzan al cien por ciento como para asegurar que fue desde allí que partió el virus, así que de ser cierta hipótesis, el caso índice a nivel mundial estaría en EEUU y el caso índice de China está en Wuhan y debe tener alguna mínima cercanía con este evento deportivo.

Otras teorías conspirativas menos respaldadas vinculan el brote con el hecho de que en Wuhan está asentado uno de los máximos laboratorios internacionales de bioseguridad, donde científicos de varios países trabajan bajo supervisión de la OMS con agentes biológicos de alta peligrosidad, como el causante de esta nueva enfermedad. Quienes sostienen esta hipótesis dicen que el virus del covid-19 pudo filtrarse de estas instalaciones, ya sea de forma accidental o dolosa.

Los pacientes más sonados

El concepto de “paciente cero” es cuestionado por varias ramas de la medicina y la epidemiología, sobre todo cuando se trata de enfermedades zoonóticas, es decir, las que se transmiten a los seres humanos desde los animales. Quienes objetan la idea alegan que podría no ser una persona sino una comunidad entera. No obstante, eso no ha desalentado a la OMS, al gobierno chino, a los medios de comunicación y a científicos independientes de todo el mundo a ir tras la pista de la persona que creen podría ser el caso primario del nuevo coronavirus. 

Aparte del más buscado, ese paciente cero, otros célebres infectados de covid-19 han sido figuras claves en la investigación de cómo vive y se propaga esta nueva enfermedad. 

La paciente 31 de Corea del Sur es una de estas. Los estudios hecho sobre su caso fueron posibles debido a su imprudencia al desacatar la orden de cuarentena que recibió de las autoridades de Seúl al arribar de un viaje a Wuhan a mediados de enero.  

Las medidas sanitarias coreanas habían logrado mantener en 30 el número de contagios hasta que la paciente 31 esparció durante dos semanas el virus en la ciudad de Daegu, asistiendo reiteradamente al supermercado, a la iglesia, a restaurantes, a un funeral y hasta sufriendo un accidente automovilístico que la hizo pasear por varios hospitales. Estuvo en contacto con más de 9 mil personas y fue responsable directa de 1.200 contagios. La forma en que esparció el virus dio más luces sobre el comportamiento de la enfermedad. 

Otro de los más buscados fue el paciente cero de Europa, un empresario alemán de 33 años, quien sostuvo reuniones de trabajo con una socia comercial asentada en Shangai que viajó a Münich portando el virus pero sin señales de síntomas, los cuales se desarrollaron durante su retorno a China, días después. 

La forma cómo se dio este contagio fue crucial para que los médicos determinaran que la enfermedad se propaga aún en su período de incubación, cuando es asintomática. Lo descubierto a partir de este caso fue publicado por un grupo de médicos alemanes en la revista New England Journal of Medicine (NEJM).

Finalmente, la que oficialmente es la paciente cero de EEUU, una mujer de 60 años que arribó a Illinois proveniente de un viaje a Wuhan, fue diagnosticada el 23 de enero. Ella contagió en primera instancia a su esposo, que se convirtió en el paciente cero por transmisión secundaria en Norteamérica.

Este caso se estudió para profundizar en el tiempo de exposición al virus necesario para que haya contagio. Luego de su detección, se hizo seguimiento durante 14 días a 347 personas con las que tuvieron contacto ambos pacientes, ninguna de las cuales resultó finalmente infectada. Los hallazgos de este estudio, publicado en la revista médica The Lancet, contradicen a la OMS que califica al covid-19 como altamente contagioso, aún con el mínimo contacto.

Mientras tanto, las cifras de afectados por el nuevo coronavirus siguen disparándose en los cinco continentes, y más rápido y multitudinario que eso, sigue proliferando el miedo. Conocer el origen exacto de esta nueva enfermedad será un aporte vital al estudio y búsqueda de una vacuna y un tratamiento. Hallar la génesis del covid-19, sea cual sea, hará comprender a la humanidad el tamaño real del desafío que está obligada a encarar.

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