Avistamiento de ovnis en Venezuela

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Cientos de fenómenos lumínicos son observables en el cielo cada noche. La oscuridad natural y la distancia impiden a menudo tener certeza acerca de la naturaleza de esos destellos.

Nuestra racionalidad reduce la interpretación del hecho a lo que la lógica impone, si bien no ofrece un dictamen irrefutable. Ante lo que no tiene forma de verificar, nuestra razón apela al lugar común: se trata de aviones en tránsito rutinario.

Cuando surgió la ciencia ficción y con ella el término “platillo volador”, alusivo a la posibilidad de vida extraterrestre, la narrativa no se bastó más con la racionalidad. Hasta que se demuestre lo contrario, todo elemento que no pueda ser precisado en la órbita celeste es un “objeto volador no identificado”, es decir, una incógnita abierta en mitad del firmamento.

El pasado miércoles 13 de noviembre en horas de la noche decenas de objetos luminosos pudieron ser apreciados en el cielo venezolano. Aparecieron alrededor de las 7:00 pm y el avistamiento pudo ser verificado en varios estados del país.

El hecho extraordinario de que los elementos formaban una línea virtual de indecible longitud —un espejismo de trenes ingrávidos—, exaltó sobremanera a los testigos presenciales. Momentos después, cuando los diversos registros fotográficos pudieron ser cotejados, se evidenció la similitud del fenómeno con otro producido el 24 de mayo pasado en el hemisferio norte, y que correspondió con el lanzamiento de una serie de satélites por parte de SpaceX, empresa del científico y empresario Elon Musk.

Esta vez, por tanto, resultó una falsa alarma, si bien el alcance del experimento invoca por enésima ocasión nuestra incierta relación con el espacio exterior.

¿No estamos solos?
La idea de un universo en el que solo existimos nosotros es, además de aburrida, improbable científicamente. Probarla supondría rastrear señales de naturaleza extraterrestre en un radio de 40.000 años luz sin hallarlas. Con todos los avances tecnológicos con los que se cuenta en la actualidad, los científicos terrícolas solo podrían aspirar al sondeo de una milésima parte de ese cosmos.

De hecho, tanteos preliminares han descubierto en un perímetro mucho menor al menos tres docenas de estrellas semejantes al sol, en sistemas que a su vez albergan abundantes planetas semejantes a la Tierra. En principio, todos ellos presentan condiciones para albergar algún tipo de vida.

Preguntado Elon Musk acerca de la presencia de vida extraterrestre en nuestro planeta, en particular en la misteriosa Área 51 (donde los ovniólogos creen se encubre evidencia del caso Roswell, vinculado con una nave alienígena precipitada a tierra en 1947), negó la posibilidad, si bien su visionaria perspectiva lo tiene cabalgando sobre el plan de colonizar Marte y explorar turísticamente el espacio.

Su paradoja es la misma que la de una serie de científicos que justifican la inexistencia de contacto con seres de otro mundo basada en causas circunstanciales. Es decir, sí existen pero ciertos imponderables han impedido un encuentro final del “tercer tipo” entre civilizaciones.

El caso Venezuela
En nuestro país es recurrente el avistamiento de fenómenos ovni, por lo que se considera una zona de alta actividad ufológica. El espectro de estos contactos va desde la simple observación a distancia hasta el encuentro físico con tripulantes de supuestas naves extraterrestres.

Mucho más cuantiosos los primeros, tienden a presentarse tanto en zonas montañosas como en cercanía de fuentes o cuerpos de agua, especialmente en la ciudad de Caracas (sobre todo en los límites del Parque Nacional Waraira Repano), en los estados Zulia y Bolívar (en la Gran Sabana), y en la cordillera andina.

El más sonado de esos encuentros, recogido por medios de comunicación de la época, nacional e internacional, sucedió en 1954, en la zona de Petare, y consistió en un intento de abducción a la inversa.

Los dos hombres protagonistas del evento intentaron capturar lo que describieron como una criatura alienígena, una vez fueran sorprendidos durante sus labores en horas de la madrugada por el aterrizaje de una nave espacial de forma esferoidal. Dio fuerza a su asombroso testimonio, la verificación de una denuncia recibida por las autoridades y suscrita por varios vecinos de la zona. Hasta el fin de sus días estos hombres insistieron en su versión.

En el plazo que dista no han trascendido en el país otros casos con tales niveles de inverosimilitud aunque sí es voluminoso el registro fotográfico de elementos desplazados en el plano celeste, de apariencia ovoide o piramidal, que bien pudieran tratarse de satélites, drones o chatarra espacial.

Una búsqueda somera en internet ofrecerá un nutrido inventario de imágenes que por su escasa nitidez contribuyen a perpetuar las dudas sobre el fenómeno.

Mensajes en la oscuridad
Este año los venezolanos debimos sortear una serie de apagones eléctricos que, además de los consiguientes trastornos y perjuicios generados, enmarcaron un par de hitos al respecto del fenómeno ovni. No es la primera vez que se cruzan dos contingencias similares, siendo la del histórico apagón de Nueva York la referencia más conocida.

El primero de ellos se presentó el sábado 16 de febrero, cerca de la población de La Puerta, en el estado Trujillo. Según puede verificarse en un video subido a internet, Friman Rodríguez registró el vuelo rasante y posterior aterrizaje de un ovni, en las inmediaciones de la Carretera Troncal 1.

En las imágenes, realizadas desde un vehículo en marcha, puede observarse lo que no hay forma de calificar de otra manera que como una nave espacial. La grabación está acompañada de un diálogo entre Rodríguez y un familiar en el que dan cuenta, con la espontaneidad respectiva, del inaudito suceso.

El segundo evento se produjo días después, en la comunidad de La Lorena, al norte de Ciudad Bolívar, en la ribera sur del río Orinoco. Al amanecer del día 9 de marzo, y tras una noche sin servicio eléctrico, los vecinos descubrieron la supuesta “huella” de una gigantesca nave sobre un maizal aledaño, rastro similar al de los crop circles, o agroglifos, asociados con mensajes de naturaleza extraterrestre trazados a ras de suelo.

Grupos de contacto
Vista la necesidad de despejar dudas en un tema que llega a alcanzar niveles esotéricos, algunos grupos se han venido organizando en el país para el avistamiento consensuado de ovnis. Estos encuentros reciben el nombre de “Día Esperado”, y son enumerados a medida que se van produciendo en la ciudad de Caracas.

Tienen una periodicidad promedio de dos años, y se organizan a través de un grupo de Whatsapp. Los interesados hacen llegar sus datos vía digital y reciben el lugar y la fecha en los que habrá de producirse la siguiente convocatoria.

Estas experiencias colectivas, embebidas de misticismo, son organizadas por la exactriz Carmencita Padrón, una “contactada” que desde hace años mantiene la iniciativa, además del programa “Ellos, los visitantes del espacio”, que se transmite a través de las redes sociales.

De estos encuentros es posible extraer testimonios gráficos, aunque no es a lo único que los asistentes aspiran. En el reconocimiento de estos “grandes hermanos” y su mensaje hay la esperanza de un nuevo destino para la humanidad. El próximo evento, Día Esperado 7, ya tiene fecha: 30 de mayo de 2020.

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