En Cabudare le dan abrigo a 80 peludos

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Un grupo de 80 perros reciben albergue y amor en la fundación canina Maullidos y Ladridos, ubicada en Cabudare, estado Lara, donde los peludos esperan por un humano que les brinde un hogar definitivo.

El trabajo en la organización comenzó por iniciativa de Gabriel González en enero de 2016, sin contar con ningún tipo de ayuda económica. Actualmente ya es una institución registrada y su objetivo es ofrecerle cobijo a los animales que se encuentran en las calles larenses.

“No somos refugio, pero tenemos un terreno amplio donde están nuestros perros mientras les conseguimos un hogar; sabemos que es un poco complicada la adopción de mascotas por la situación del país, pero siempre esperamos a que llegue alguien que quiera adoptar una”, afirmó el encargado de la organización.

La fundación también es atendida por la esposa de González, Rosángelica Guédez, y de su suegra, Dilcia Hernández. Ellos se encargan de recibir las colaboraciones de algunas personas; a veces los ayudan con alimento para los peludos, pero lo que más reciben son cartones para que los animalitos duerman, y artículos de limpieza.

Asimismo, obtienen donaciones de personas que se encuentran fuera del país. “A medida que fuimos creciendo como fundación, las donaciones incrementaron y todo fue mucho mejor”, agregó González.

Todos los animales que están bajo el cuidado de estos tres proteccionistas están castrados, esterilizados, vacunados y desparasitados. Anteriormente hacían jornadas de adopción, también recolectas de dinero a través de los potazos en las avenidas de Cabudare y recaudaban un poco, pero sostiene que hoy en día es difícil hacer ese tipo de actividades.

En el lugar, además, atienden a los perros comunitarios que llegan a las puertas de la institución, “son animales que están en buen estado de salud, y a pesar de que están en la calle algunos tienen hogar, sólo que se salen de sus casas o los sueltan para que vayan a comer. Ellos también están castrados para evitar que se reproduzcan”, explicó González.

La perra más tremenda que tienen es Ramona, una mestiza de 3 años que “nunca se queda tranquila, le ladra a todo lo que se mueve; no es agresiva, sólo juguetona y rústica, pero es su forma de ser. La más tranquila se llama Mama Puppy, una mestiza de 8 años. Lo que hace es comer y dormir, le encanta que le hagan cariños, pero no le gusta que la bañen”, dice.

“Nosotros nos sentimos muy felices por ayudar a quienes más lo necesitan, es una labor que hacemos día a día. Sólo nos dedicamos a atender la fundación y lo vamos a seguir haciendo con mucho orgullo”, expresó este proteccionista de los animales. l

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