Coral Xenia amenaza la pesca en el Oriente

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La expansión del coral blando Xenia sp. (Xeniidae), en el Parque Nacional Mochima podría tener consecuencias negativas en los recursos pesqueros marinos de la región nororiental del país. Su avistamiento ocurrió hace 12 años en la isla de Valle Seco, límite entre Anzoátegui y Sucre, y su dispersión no ha parado.

Expertos han concluido que fue introducido ilegalmente en el año 2005, e intencionalmente sembrado para su propagación y comercialización en el mercado del aquarismo.

El biólogo marino y vicepresidente de la Fundación La Tortuga, Juan Pedro Ruiz, explicó que la especie invasora y depredadora de otros corales, se propaga a través de las redes de pesca tipo chinchorro.

“Cada vez que son trasladadas de un lugar a otro transportan los pólipos del coral blando que quedan enredados en la malla. La consecuencia es la dispersión rápida y su crecimiento y expansión explosivos”, indicó el experto.

Ruiz advierte que el coral pulsante, como también se le conoce, se desplaza desde las costas de Valle Seco y Arapo hasta Pertigalete, Isla Los Monos, Isla de Plata y Archipiélago Las Chimanas.

Alertó que recientemente detectaron su avance de este a oeste, llegando a las Isletas de Píritu y que no duda que ya esté en la Isla La Tortuga, desde dónde se podría expandir a todo el Caribe.

Ese desplazamiento rápido podría haber generado “impactos devastadores sobre la biota de las comunidades coralinas de la zona”, concluyó otro grupo de biólogos marinos del Núcleo Sucre de la Universidad de Oriente.

Ruiz, quien dirigió el estudio realizado por la fundación en el año 2007, asegura que la destrucción de las comunidades coralinas que provoca el Xenia “ha tenido serias repercusiones sobre las poblaciones de peces y organismos bentónicos asociados a este ecosistema, incluso las praderas de pastos marinos (Thalassia testudinum) han sido afectadas”.

Baja la pesca. La evaluación hecha, hace un año, por el equipo de Costa de Venezuela advierte que sigue la disminución de la biodiversidad en los ecosistemas invadidos.

Esas consecuencias tienen impacto en la economía de la región. Los pescadores de comunidades pesqueras Marineros de Puerto La Cruz denuncian disminución drástica de las capturas y muchas dificultades para faenar en las áreas invadidas por el coral.

Cheo Millán, pescador de la zona, afirma que ahora extraen “la mitad de lo que conseguían hace cinco o seis años atrás”.
Al igual que otros invasores de la región, Xenia sp. pudiera considerarse una plaga que a medida que avance generará un desastre ambiental difícil de controlar.

Los biólogos han encontrado parches coralinos tapizados en un 100 por ciento en el coral invasor en Mochima y posiblemente la especie esté ya en el Golfo de Cariaco.

Aplican medidas

Inparques activó hace dos años un proyecto de contención del coral invasor, informó su presidente y viceministro de Gestión Ecosocialista del Ambiente, José Lorca. La investigación ha dado indicios que lo introdujo al país un coleccionista de corales.

Agregó que el trabajo es coordinado por Inparques y tiene apoyo de investigadores de los Núcleos de Sucre y Nueva Esparta de la Universidad de Oriente. El presidente del instituto confirmó a ÚN que es una especie muy invasiva, “es un depredador”.

Consultado sobre las zonas donde está presente el Xenia sp., dijo que está en la mayor parte de las playas de Anzoátegui. “Está centrado muy en la costa, donde están los puertos y muelles, muy visible a la vista de cualquier turista”.

Los avances de cómo se corta y cómo reacciona fueron presentados en el Primer Congreso de Diversidad Biológica realizado en la Universidad Bolivariana de Venezuela en noviembre del 2018, indicó.

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