Aceras y Brocales | Caracas: vivienda y clase social

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Hablar de nuestra ciudad evoca sentimientos encontrados, particularmente entre aquellos caraqueños y caraqueñas, quienes nunca llegaron a disfrutar la fase final de la ciudad que comenzó a ser construida en el siglo XIX, luego que el terremoto de 1812 destruyese buena parte de ella.

A partir de entonces, el proceso de reconstrucción de Caracas puso énfasis en el desarrollo de las sabanas al norte. Allí crecieron barrios o parroquias como La Pastora y San José, que albergaron la simiente de la futura clase media caraqueña.

Todavía a inicios de la década de los años cuarenta del siglo XX se conservaban viviendas originarias de La Pastora: una fachada simple con una ventana sin barrotes y un alero, un patio lleno de materos, un ala de la casa con habitaciones, luego el comedor y la cocina y finalmente el baño.

Debido a la escasez de agua en el siglo XIX, que dificultaba el uso de las regaderas, frente a la puerta del baño existía a veces un espacio abierto donde la persona podía bañarse, sentada en una silla, utilizando una totuma o pichagua (la mitad de una calabaza) para mojarse el cuerpo antes de secarse al sol.

La utilización masiva de barrotes de hierro en las ventanas parece ser un elemento constructivo de finales del siglo XIX o comienzos del XX; ello demandaba herreros y talleres de herrería en un número suficiente para satisfacer la demanda.

Todo ello nos llevaría a considerar la vivienda caraqueña de finales del XIX y comienzos del XX, como indicador del surgimiento de la mentalidad de la naciente clase media caraqueña.

La necesidad de diseñar nuevas fachadas y conceptos como “sala” y “recibo”, muestran una jerarquización de las relaciones de la familia con el entorno: la ventana de la “sala” representaba el vínculo público con el mundo exterior, en tanto que “el recibo” acogía las manifestaciones íntimas familiares como los noviazgos.

De todo un poquito

  • Zanahoria en el cemento. Según estudios de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), las nano plaquetas extraídas de este tubérculo superarían a otros aditivos del cemento y a un costo menor. De ahí que se piense emplearlo para aumentar la cantidad de hidrato de silicato de calcio en las mezclas de concreto, reducir las grietas, prevenir la corrosión y aumentar la vida útil del producto. Además, su uso reduciría la contaminación ambiental.
  • Ley injusta. El movimiento de inquilinos entregó a la ANC 10 propuestas para fortalecer la Ley de Arrendamientos de Vivienda ¡Y mi hijo tiene ocho años tratando de desalojar a un inquilino maula y no hay quién oiga, vea y actúe!

Mario Sanoja | Iraida Vargas

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