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“Los humanos” es una obra muy hiperrealista

Hasta este fin de semana estará en la Caja de Fósforos de Bello Monte
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ÚN.- “Los humanos”, obra escrita por Stephen Karan y dirigida por Ricardo Nortier, no es nada fácil de dirigir porque las puesta en escena es muy hiperrealista, donde el espectador se siente involucrado en una disputa familiar del vecino… o de su misma casa.

La pieza se está presentando en La Caja de Fósforos de Concha Acústica de Colinas de Bello Monte en Caracas, hasta este domingo 26 de agosto, viernes a las 7:00 pm; mientras sábado y domingo desde las seis de la tarde.

La obra fue ganadora del Premio Tony 2016 como mejor obra y cuenta con las actuaciones de Marialejandra Martín, Antonieta Colón, Daniel Jiménez, Laura Gardié, Teo Gutiérrez y Victoria Farías.

Marisol Martínez se encargó del vestuario; Nicolás Serrano de la escenografía y la iluminación, rol que comparte con el mismo Nortier; producción de campo por Andrea Yglesia y la asistencia de dirección a cargo de María Ruiz.

La pieza expresa fuertes enredos psicológicos entre los personajes, presentando estos conflictos de la forma más simple en la vida diaria de los mismos. La sinopsis no relata sobre la familia Blake, que se reúne en casa de una de las hijas para celebrar el día de acción de gracias.

En el curso de la celebración los distintos miembros de la familia tendrán que lidiar con problemas muy humanos, tales como la insatisfacción, las aspiraciones fallidas, el amor no correspondido, las enfermedades, la vejez y la pérdida de posición social en una economía desmejorada.

La inquietud de los protagonistas, sus máscaras sociales y su aparente seguridad se ven amenazadas dentro del propio seno familiar. Los constantes ruidos que vienen del piso de arriba causan el desequilibrio psicológico en la constelación de los personajes, y la puesta se centra en mostrar algunos símbolos puntuales cuyas metáforas buscan representar una sociedad que trata de mantener sus valores, su fe y su cultura ya fragmentada, mientras intenta recuperarse de los efectos psicológicos causados por el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001.

Muchas expectativas

Antonieta Colón tiene el papel de una anciana con problemas al hablar, pero que en sus pocas intervenciones le da un giro o suaviza la fuerte trama de la pieza: “Ella ha perdido capacidades pero tiene lucidez y quiere decir muchas cosas, pero no le salen las palabras y dice cosas enredadas. Es un personaje rudo para la persona que lo actúe, porque aparte de ser contenido, ella quiere a su hijo y sus nietas. Sabe toda la tragedia que está viviendo esta pareja. Que su hijo ha perdido todo por una infidelidad. Todo esto es muy humano”.

Laura Raquel Gardié interpreta a una de las hijas en pugna: “Muchas de las claves del trabajo para el actor están en el texto. En este caso muy particular el autor (Stephen Karan) puso todas las pautas de una manera muy explícita en el texto, tanto asi que puso detalles para que cada interprete sepa cuando entrar, ya que siempre estamos hablando uno encima del otro”.

Agregó que Karan “es muy específico en los momentos de tensión, donde el director Nortier fue muy importante porque trabajamos mucho la energía, más allá de hacer una cara o una pausa. Trabajamos mucho en nosotros, en como se trata la familia, como son las relaciones en esta familia que no es normal, ya que cada uno de estos personajes tiene mucha historia. El mío presenta una relación tensa con la mamá y eso tenía que verse. Igual pasa con mi hermana en la obra, que es la tipica competencia de hermanas. En el fondo mi personaje tiene vergüenza de su familia que la va a visitar y de ciertas cosas de su novio”.

Daniel Jiménez es el padre en esta peculiar familia: “La obra trata de que en toda familia por mucha unión que exista, siempre hay algo que tú te tragas. En este caso es un personaje tan recto y correcto con su familia, de mucha fe, que es casi inaceptable para él haber engañado a su esposa y al final tiene la presión de decir que perdió su casa y no sabe cómo hacerlo”.

Reconoce que “hay cosas de mi vida reflejadas ahí, pero también cosas que le director Nortier me sugirió. No fue un proceso fácil porque esto es hiperrealismo. Uno está acostumbrado en el teatro a los gestos muy altos y a las bromas, pero aquí todo es muy íntimo y cuando a veces alzabámos la voz, Nortier nos decía que la bajaramos. A todos nos costó mucho, porque existen muchos pequeños detallles, hasta el como mover las manos y los tipos de gestos. Sin embargo, este personaje me ha ayudado a madurar mucho como actor”.

Por su parte, el director Ricardo Nortier señaló en una nota de prensa que “cada uno de los miembros de esta familia quiere proteger el núcleo familiar, pero termina más bien logrando su destrucción”.

“Es una obra compleja en términos actorales y de puesta en escena, ya que el texto es muy real y cotidiano, los personajes en muchas ocasiones hablan al mismo tiempo y hay situaciones que se suscitan en paralelo en diversos lugares de la casa, la cual tiene dos pisos. Para mí como director fue un reto, ya que tuvimos que trabajar la parte psicológica y actoral al mismo tiempo para lograr un resultado de altura”, agregó Nortier, también fundador de La Caja de Fósforos.

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