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Kenia Carpio: “Mi formación como actriz debe ir también por otros caminos”

La joven actriz participa en la excelente pieza “Open Mind”, una de las treinta propuestas del XII Microteatro Venezuela
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UN. Su carrera actoral la resume de manera poética: “Mi esposo: el teatro; mi novia: la televisión; y mi amante: el cine”. Apasionada es la palabra que la podría describir a la perfección. Y es que Kenia Carpio cada vez que se monta en las tablas lo da todo, sea en comedia o drama.
Un ejemplo es su participación junto al no menos telentoso Theylor Plaza en “Open Mind”, una de las treinta propuestas de la edición XII de Microteatro Venezuela, que hasta este domingo 28 de enero estará en los espacios de Urban Cuplé en el CCCT de Caracas.
Escrita por Dairo Piñeres y dirigida por Valentina Garrido, bajo la producción de Jan Thomas Mora Rujano, esta es una de las propuestas más llamativas en esta temporada. Nos muestra hasta donde pueden llegar los seres humanos por ser tendencia en las redes sociales. Con una propuesta escénica que incluye lo audiovisual, el texto y excelentes actuaciones, son la clave para atrapar rápidamente al espectador en quince minutos de pura intensidad en la sala trece.
Kenia aparte de este proyecto teatral, ya participó en su primera telenovela, grabada el año pasado: “Afortunada soy por haber vivido una de las experiencias más satisfactorias de mi vida, pues no solo me ha enseñado una nueva y difícil manera de abordar un personaje,  sino que ahora soy más sabia, porque estoy aprendiendo más”.

– ¿Eres muy exigente contigo cuando estás en las tablas?
– Cuando hablo del teatro es inevitable partir desde la emoción. Todo lo vinculado con ese espacio sagrado, despierta en el que lo conoce lo que nunca se imaginó ser. “ser o no ser…”. No puedo describir al teatro de otra forma que no sea magia y compararlo con otra expresión realmente es imposible para mí, sin embargo, si hablamos de técnicas y códigos puedo hacer el intento. Considero que el estudio es imprescindible en un actor de teatro. Saber sobre el teatro isabelino, Barba, Shakespeare, Grotowski, el teatro físico, manejo de voz, improvisación, expresión corporal, entre otras, sin duda formará su carácter actoral a la hora de enfrentarse ante cualquier personaje o situación.
– Llevas la actuación en la sangre….
– Desde niña siempre quise ser actriz, esa de las grandes que eran reconocidas no solo por su belleza sino por su talento y abordaje del personaje. Es la razón por la que empecé por el teatro. No es mentira cuando dicen que “aquel que hace teatro, hace cine y televisión” porque la disciplina, el compromiso, las técnicas y el amor por el arte que enseña el teatro, no se encuentra a la vuelta de la esquina.
– Ahora lo que aprendistes lo viertes en la televisión
– Debo admitir que al estar inmersa en el mundo teatral, rodeada de libros, grandes obras, acostumbrada a ver grandiosas piezas y actores de alta talla, caí en la fatal cotidianidad de mirar con cierto recelo el mundo de la televisión, específicamente a las telenovelas. El prejuicio me vendó los ojos… pero los años me enseñaron sin obligarme, a que mi formación como actriz debía ir también por otros caminos. Siempre quería más, hacer otros personajes, trabajarlos de otras formas y entonces me interesé por el arte cinematográfico. Me enamoré otra vez. Ya pisado el séptimo arte, comenzó una extraña curiosidad por hacer televisión, era lo que me faltaba para completar todos los terrenos de la actuación y entonces me lo propuse como meta sin tener la más mínima expectativa.
– Pero lograstes entrar…
– Fui a mi segundo casting para telenovelas acompañada siempre de mi adorado representante Luis Ugueto. Quedé seleccionada y a los pocos meses comenzaron las grabaciones. No fue necesario que pasara una semana de trabajo para enamorarme por tercera vez de un género que para mí era desconocido. Como lo dije soy afortunada y dejé a un lado el radicalismo y la crítica sin conocer este mundo en carne viva. Hoy no quiero parar de hacer telenovelas.
– ¿Te gustaría participar en un programa de corte cómico?
– Si es para participar como una chica sexy mostrando su cuerpo en ropa interior, definitivamente ¡No! Si es para participar como talento fuerte, ejecutando chistes tampoco lo haría, al menos no por ahora. No hay nada más serio que la comedia, la respeto mucho. Para mí es el género más difícil de abordar y si no se trabaja adecuadamente se puede caer fácilmente en el ridículo. Sinceramente no es mi fuerte y no me atrae demasiado. Hay que estar claros en lo que uno es bueno y en lo que no. Como actriz mis preferencias van hacia otra dirección como lo es el drama. Sin embargo, como espectadora me divierte mucho la comedia.
– ¿También tienes planeado dirigir?
– Así como digo que el cine no es para todo el mundo, opino exactamente lo mismo con respecto a la dirección y a la dramaturgia. En una oportunidad dirigí un monólogo y me atreví porque era una exigencia de una materia de dirección teatral en la universidad. No me fue mal, me sentí orgullosa del resultado para ese entonces y a pesar de las fallas pero sufría mucho. Era como no tener vida social pues vivía pensando en cómo abordar la puesta en escena, cómo trabajar el proceso el día siguiente. Como actriz también vivo como loca pensando en los personajes, en la historia y su abordaje, pero es lo que me apasiona y “sufrir” por amor es una bendición. En conclusión, prefiero que me dirijan y aportar ideas cuando tengo a un director que escucha a los actores.
– ¿Y escribir para las tablas?
– En cuanto a la dramaturgia, le tengo aún más respeto y más si hablamos de teatro. Esta especie de Dios al que llamamos escritor, a mi parecer, tiene uno de los trabajos más complejos, sensibles y admirables que existe. Es un arte arduo que requiere de tiempo a solas, de estudio profundo, tolerancia, paciencia, análisis, cosa que yo no domino a la perfección (sobre todo la paciencia). Admiro a todo aquel que crea imágenes desde la palabra escrita, dejando en papel no solo horas de desvelo, ojeras, llanto y preocupaciones; sino también historias que cambiará la vida de actores, directores y público. Yo elijo ser actriz y que el dramaturgo sea parte de mi crecimiento profesional, como intérprete y como ser humano.

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