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Cristina Rossell: Creo en el poder sanador del arte

Desde 2011 comenzó su viaje por la investigación coreográfica con varias piezas dentro del género ballet contemporáneo
Foto: Cortesía Luis Corona
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Sonia Hernández.-  Para Cristina Rossell, bailarina solista principal del Ballet Teresa Carreño, la danza más que un compromiso, es un estilo de vida. “No es todo lo que soy pero sí bastante de lo que me define como persona”, comenta la también coreógrafa, un ejemplo de dedicación y talento que celebran hoy el Día Internacional de la Danza.

Rossell ha sido bailarina del Elenco Neoclásico de la Fundación Compañía Nacional de Danza, de Agente Libre Danza Contemporánea, bailarina invitada en el Ballet Nacional de Perú para su II Temporada Apollo 2017 y del Ballet Municipal de Lima. Desde 2011 comenzó su viaje por la investigación coreográfica con varias piezas dentro del género ballet contemporáneo.

¿Cuándo descubrió que quería dedicarsea la danza?

Desde muy pequeña (creo que desde antes de poder recordarlo), estuve en contacto con el arte de diferentes maneras. Eso me fue creando un banco de innumerables referencias que fueron creciendo hasta el sol de hoy. Es por ello que, en mi caso, no lo veo como un “descubrimiento” sino más bien como un proceso, una toma de conciencia.

¿Por qué el ballet?

Para Cristina Rossell en este momento, el ballet es un espacio de infinitas posibilidades. Citando al increíble William Forsythe: “El vocabulario clásico nunca será viejo. Es la manera de escribirlo lo que lo hace envejecer. Así que yo lo empleo para contar historias de hoy”. Creo que es responsabilidad nuestra que el ballet no muera en Venezuela, y uno de los caminos que he escogido para ello es desde lo creativo, a través de la búsqueda de un ballet que no sea tradición intocable.

¿Alguna vez pensó en abandonar la danza?

Nunca, porque no me veo haciendo otra cosa. (…) Pienso que la danza está ligada a los conceptos filosóficos de mayor importancia: la ética, la libertad y el sentido primordial de la existencia. En este sentido, la danza se permea en todo lo que hago y las decisiones que tomo de vida. Creo en el poder sanador del arte, creo en la danza como un muy válido -y muy subestimado- medio de comunicación, creo en el arte no como un complemento si no como un aspecto medular de la sociedad, el mejor cambiador de consciencias y constructor de nuevas y posibles realidades y el mejor recordatorio de que el otro importa.

¿Qué proyectos se plantea a corto plazo?

Por lo pronto tengo una pieza nueva por estrenar: Ensayo en alas: breve estudio sobre un vuelo, en donde a través de un proceso de deconstrucción se realiza una revisión del pas de deux del IV acto del icónico Lago de los cisnes, a partir de la versión de Rudolf Nureyev. Más adelante estoy organizando un nuevo espectáculo que nace a partir de la idea de la frontera vista como xxtremidad y como “borderland” o zona de contacto.

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