Eleazar

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Eleazar Díaz Rangel es uno de los periodistas cuyo amor por el oficio se ha convertido en un verdadero emblema del mismo. Su trayectoria es tan larga que resulta imposible no considerarle en relación paralela con las transformaciones históricas y tecnológicas de lo que la prensa escrita ha hecho a lo largo de los siglos veinte y veintiuno en el País.

A raíz de su tan reciente y sentido fallecimiento leemos documentos llenos de afecto y recordatorio por todas partes, lo que pone en evidencia el cariño y la cercanía constante y solidaria que ejercía en su entorno, y el hecho mismo de que se hubiese convertido en un maestro de quienes le admiramos y respetamos, sin sentir nunca de su parte una actitud de prepotencia o franca arrogancia. De Eleazar siempre percibimos un gran cariño, una delicadeza en el señalamiento de una u otra consideración constructiva para nuestro aprendizaje, una gran camaradería y una firmeza sin cortapisas con relación a sus ideas y su análisis de la realidad del entorno.

Mi padre y él fueron colegas en el oficio y papá siempre tuvo palabras elogiosas al referirse a él. Sus luchas representando el gremio de los periodistas, y su ética indiscutible frente al oficio mismo, que ejerció hasta sus últimos días, constituyen un modelo a seguir para quienes abracen esta tarea con valentía y pasión personal.

En la prensa le tocó ejercitarse en todas las fuentes y siempre recuerdo una larga conversación que tuvimos acerca de un fotógrafo de origen húngaro con quien le tocó hacer faenas en la fuente de deporte (acerca de quien yo estaba escribiendo: Carlos Tasnady). Me decía Eleazar: Su ojo fotográfico sabía encontrar el interés de cada situación, descubrir el momento preciso para oprimir el obturador y poner al descubierto el meollo de la circunstancia.

Me lo contó con mucha emoción, y con ello, me ponía al tanto de su interés por esa fuente y su conocimiento del audaz Tasnady : “trabajé con él en Deportes de La Esfera, creo que fue cuando estuvo Sergio, tu papá, de director. Eleazar Díaz Rangel siempre manifestó con honestidad su análisis de la realidad venezolana, no regaló elogios ni se prestó para triquiñuelas por el poder. Su seriedad, su discreción, su verdad fueron producto de análisis y ponderación, y así se fue de entre nosotros. Hará mucha falta. Que brille para él la luz perpetua.

Escritora

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Share on print
×
Publicidad