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BÉISBOL | 18/06/2012 06:12:00 a.m.
Chiquitín Ettedgui irá a echar cuentos al cielo
El Decano de los periodistas deportivos venezolanos murió en horas de la tarde en el día del Padre

Chiquitín Ettedgui irá a echar cuentos al cielo
Paz a sus restos (Creditos: Google.com)
Alfredo Villasmil Franceschi | Carlos Figueroa Ruiz

¡Buenas tardes, amigos! ¡Y gracias por no fumar!” Así era el saludo de Herman “Chiquitín” Ettedgui cuando salía por las pantallas de Venezolana de Televisión en los años 80. Por lo menos así lo recuerdo yo. Ahora, ya no podremos sino tenerlo en la memoria, en nuestras páginas impresas, siempre presente. Este decano de la prensa deportiva nacional, infatigable luchador de las mil y una causas, dejó de existir en la tarde-noche del domingo del día del padre

Ya no habrá quien nos cuenta la historia viva. Se acabaron los cuentos sabrosos. Se fue uno de los últimos de gran memoria. 

Ettedgui nació en Puerto Cabello (Car) el 31 de julio de 1917 y desde 1922 se radicó en Caracas. En esta ciudad estudió y creció. Combinó su instrucción del Colegio La Salle con la práctica deportiva: atletismo, fue hasta récord nacional en 100 metros planos, beisbol y fútbol. Fue incansable tanto en la categoría infantil como en mayores. 

A los 20 años de edad, en 1937, se casó con Hilda Margarita Hidalgo, quien fue compañera por 75 años. De esa unión nacieron cinco hijos: Herman, Morella, Norman, Alberto y Myriam. Era abuelo de 16 nietos y más de 20 bisnietos. 

En 1938 asistió a los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe como parte de la delegación venezolana. Esta fue la primera vez que un seleccionado tricolor, con el aval del Comité Olímpico, representaba oficialmente al país en un evento internacional de envergadura. Allí fue medalla de bronce, al cronometrar 10,5 segundos en 100 metros planos, marca que se mantuvo vigente por 18 años. En 1940, fue campeón goleador del fútbol de primera división con el club Unión SC. En ese torneo anotó 12 tantos. 

También fue un amante de la hípica y uno de los primeros impulsores de esta pasión en el país. Fue comisario en el hipódromo, narrador y hasta propietario. Anotador y recopilador del beisbol. Y uno de los que armó el trabuco de los “Héroes del 41” junto a Abelardo Raidi. 

Además de periodista infatigable, hasta hace poco podíamos leer sus crónicas en la revista Zeta, prestó servicios en el Ministerio de Relaciones Exteriores entre 1939 y 1974. En 35 años de carreras alcanzó el grado de Ministro Consejero.
Aparece entre los miembros fundadores de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), presidió la Lvbp en 1959, en 1989 fue elevado al Salón de la Fama del Deporte Nacional y en 2005 al Salón de la Fama del Beisbol de Venezuela junto a Antonio Armas, Emilio Cueche y José del Vecchio. 

Paz al alma de este hombre que deja un vacío difícil de llenar en la historia del periodismo venezolano.

avillasmil@cadena-capriles.


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