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BÉISBOL | 17/08/2012 05:56:00 p.m.
A la mamá del Rey Félix no le gustaba que fuera pitcher
La familia de Félix Hernández cuenta cómo vivieron el momento en que su hijo logró el juego perfecto y nos devela historias de familia del "pequeño Rey"
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A la mamá del Rey Félix no le gustaba que fuera pitcher
Miriam Hernández confiaba en el progreso de Félix (Créditos: Ángel Colmenares)
Alfredo Villasmil Franceschi.- Desde los cinco años de edad Félix Hernández comenzó a jugar pelota. La señora Miriam García de Hernández se paraba temprano, en la mañana, para preparar las arepas e irse con él y Moisés, hermano mayor de El Rey, por aquellos campos de beisbol menor. "En aquellos días no había tanta inseguridad como ahora. Yo me iba con mi muchacho en la mañana y llegábamos en la noche", cuenta la mamá del perfecto, llena de orgullo por lo que hasta ahora ha logrado su muchacho.



El primer equipo del lanzador fue Flor Amarilla. "Él comenzó como short stop, luego lo ponían en el centerfield y en la primera base. Te voy a ser sincera, a mí no me gustaba que fuera el pitcher. A veces pensaba que le iban a dañar el brazo, pero cuando lo ponías a jugar en el center, ya sabía que iba a lanzar después. Eso era una fija", explica la progenitora del ganador del Cy Young del año 2010, quien casi nunca ve los juegos de su hijo. "¡No! Me estreso mucho. Yo prefiero ver la novela", y suelta una carcajada. "Félix sí los ve", y enseguida voltea la mirada hacia su esposo, Félix.

"Yo en el último inning cantaba todas las pelotas en strike. De verdad que es un orgullo muy grande", dijo el señor Hernández, cuando le preguntamos sobre la hazaña de su hijo.

Pero volvamos con Miriam. Ella se esmeraba mucho con sus vástagos. Nunca los descuidó. "A pesar de que le gustaba mucho el beisbol, yo le decía que tenía que estudiar. Es más, cuando lo iban a firmar no dejé que fuera a Estados Unidos si no se graduaba de bachiller", recuerda la señora. Así que el diestro hubo de cumplir el requisito, antes de dar tan importante paso en su vida.

Para esta mujer, oriunda del estado Carabobo y fanática del Magallanes, "sólo voy al Cardenales cuando lanza Moisés (el hermano mayor de Félix), de resto, siempre he sido magallanera", una de las cualidades más importante del estelar serpentinero de los Marineros de Seattle es su familiaridad. "Él siempre ha sido muy unido con nosotros. Es un buen hijo, buen hermano y ahora excepcional padre", cuenta.

Miriam lo vio crecer en los campos deportivos. "Él jugaba baloncesto también. Me decía 'Mamá, hoy hay juego de basket'. Y yo me iba con ellos, pero siempre cuidando los estudios, porque a Félix no le gustaba. Siempre cumplió en eso", aclaró.

Pero ella, quien fue aprendiendo pelota con el paso de los años, no sabía nada, iba a su hijo y a él apostaba, como toda madre, comenzó a ver la calidad de Félix cuando ya este tenía 12 años. "Ya en el primer nacional, siempre él era el que siempre abría los juegos importantes", acota. "Recuerdo que un día estaba en Maracaibo y le dijeron que tenía que irse a Barinas solo. Él se molestó, porque tenía que regresar a Valencia, para que nosotros lo lleváramos y cada juego que pitcheaba estaba bajo protesta, pero él era el que ganaba por Flor Amarilla y a la liga no le importaba que protestaran los juegos", destaca el señor Hernández.

La carrera hacia la cima fue producto de un desarrollo natural, de un niño que amaba jugar al beisbol y jamás perdió la cualidad de divertirse haciendo deporte. "Las prácticas eran dos veces por semana y yo iba a verlo. En esta foto lo ves llorando, porque se ganó un premio y se puso muy alegre", informa Miriam, mostrando el álbum, donde guarda las memorias del hoy elitesco escopetero. Allí se ven las fotos del derecho desde chiquito, hasta antes de llegar a ser lo que es.

"Ya él en junior soltaba la pelota a 85 millas. Ya allí sabíamos que iba a firmar. Un día, recuerdo, sentado en un mesón que teníamos allá en la casa vieja, donde él creció, que me dijo "mamí, ¿te imaginas que yo llegue a jugar en las Grandes Ligas? Tenía 12 años, cuando eso. Y mira, lo logró. Pero cuando vino el momento de cumplir su sueño, esto era la casa llena de scouts. Hablamos con más de 20 organizaciones", explicó.

Al final, cuando estaba todo hablado, se decidieron por los Marineros. "Ellos nos ofrecieron menos dinero que los Yanquis, pero lo mandaron a Estados Unidos, que era lo que yo quería. Yo no iba a aceptar que Félix se fuera a Dominicana. Eso era estar cerca de la casa, de su mamá y yo sabía que él necesitaba separarse de ella. Por eso fue que lo firmamos con los Marineros", contó el Papá.

Por eso a nadie debe extrañarle lo ocurrido con este derecho. Su juego perfecto es como la culminación, mejor dicho el premio, de una carrera que se ha venido forjando desde pequeño, cuando a los cinco años, se puso un uniforme color araguaney con pantalones rojos y soltó su primera pelota de beisbol. Aquel día, ahora se sabe, fue algo premonitorio.


Foto: Ángel Colmenares


Foto: Ángel Colmenares


Foto: Ángel Colmenares


Foto: Ángel Colmenares


Foto: Ángel Colmenares



avillasmil@cadena-capriles.com


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