Últimas Noticias Logo

Caracas, 01/10/2014
Iniciar sesión| Registrarse


CIUDAD | 06/05/2011 10:35:25 p.m.
Vías del este no tendrán vida por un buen rato
Desde diciembre hasta la fecha, en promedio, una vez a la semana, los residentes de Naiguatá sufren las penurias de tener que pasar por el lodo y barro que se desprende de Alcantarilla de Oro

Cada vez que caen dos gotas, los varguenses del este, desde Caraballeda hasta Chuspa, tiemblan. La incertidumbre los acecha porque no saben si podrán salir de sus casas o, si están fuera, si podrán llegar, porque las vías hacia esa zona se han convertido en una tragedia, y aunque viven denunciando las condiciones aseguran que "no hay quien las repare ni le ponga remedio al problema", señaló Ismayel Mayora, conductor de la ruta a Naiguatá.

Desde diciembre hasta la fecha, en promedio, una vez a la semana, los residentes de Naiguatá sufren las penurias de tener que pasar por el lodo y barro que se desprende de Alcantarilla de Oro, el más neurálgico de la vía. Sin contar que los habitantes de Chuspa ya tienen una cuenta de 20 trancones por el deslizamiento del cerro La Cruz y ahora se unió el sector de Playa Larga.

José González, residente de Naiguatá, aseguró que las autoridades no le han parado a Alcantarilla de Oro como ocurrió con Carmen de Uria, donde construyeron un puente en 2008 para evitar que el río incomunicara los poblados.

José Manuel Suárez, presidente del Instituto de Infraestructura, indicó que están haciendo un estudio hidráulico en la zona.

Aseguró que se podría hacer un puente, "pero con ésto no controlaremos el cauce, que es prioritario". Dijo que son suelos con pasos de aguas subterráneas y están viendo cómo lo controlan.

Los estudios se detuvieron en Semana Santa a causa de las lluvias, pero prometió que apenas la naturaleza de un respiro, llegarán al final.

Hacia la costa. La carretera de la costa fue inaugurada en el año 2008, después de más de tres años de construcción, sin contar los más de 20 años que la comunidad pedía a gritos una vía de concreto. La falta de mantenimiento y el débil acabado de la vía ha hecho que en algunos tramos colapse por efecto de los chaparrones que se han desatado en los últimos meses.

Los vecinos han denunciado unas 12 fallas de borde en los 44 kilómetros de carretera. Entre Urama y Osma el pavimento se levantó, situación que tiene ya tres semanas y que el aguacero del jueves agudizó, para dejar varados a los vecinos de Todasana, La Sabana, Caruao y Chuspa. Ayer el transporte público no pudo hacer su ruta.

Pablo Escobar, pescador de Osma y quien vive cercano al río, dijo que, junto con él, hay siete familias que cada vez que crece el río deben quedar varadas entre la montaña y el río. "Aquí no viene máquina y no tenemos paso cuando crece el río. En diciembre se llevó los quioscos y las plantaciones de unos 20 agricultores".

Mario Pérez, dirigente comunal, indicó que llevaron cuatro proyectos para el Consejo Federal de Gobierno, para hacer un trabajo en el río de Todasana, el acueducto de La Sabana y la recuperación vial. "Necesitamos una máquina que terraje la zona, una vez que la lluvia cese", dijo.

Para hoy el pronóstico es de precipitaciones, por lo que recomiendan tener precaución.

Habla la gente

Juan Ocando (El Tigrillo)"Amanecimos echando pico y pala para remover los escombros, el agua y el barro de las casas. Toda la parte trasera de mi vivienda se vino abajo. Lo que pasé no se lo deseo a ningún ser humano en este mundo; fue horrible. Lo que pido es que me ayuden con materiales. Si me apoyan yo mismo asumo la reconstrucción de mi casa".

Cecibel Avilán (El Tigrillo) "Estaba muerta de miedo con mis tres hijos (dos niñas de 3 y 8 años, y un varón de 5), pero no podía salir de casa porque el aguacero era fuerte. Estuve como hasta las 2 am sacando el agua de mi cuarto que se había inundado. La casa, con el derrumbe del terreno alrededor, quedó en el aire. Estoy a la espera de que nos lleven al refugio".

Ramón Gutiérrez (El Tigrillo) "El frente de mi casa se vino abajo. Recién había llegado del trabajo cuando escuché el estruendo y me asusté. Al asomarme vi cómo el terreno había cedido y arrastró todo el muro. Fue en cuestión de segundos y menos mal que estaba solo en la casa; los niños estaban con su mamá. Los vecinos tuvieron que ayudarme".

Ángel Palma (Urama) "Cuando caen esos aguaceros y las vías se trancan no nos queda otra que quedarnos en casa y aguantar hasta que abran la vía. En diciembre estuvimos una semana encerrados, casi sin agua y sin comida. Mis dos hijos perdieron clases, porque el liceo está en La Sabana y la escuela en Todasana, y eso pasa cada vez que se obstruye la vía".

FRANK HERNÁNDEZ


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad