Luís Gónzalez/ ÚN.- Catia La Mar. Olores insoportables, producto de una cascada de aguas servidas que desemboca en la parte posterior del
Mercado Municipal de Catia La Mar, afectan la labor de
los concesionarios y usuarios que hacen vida en la planta baja de la estructura.
Las aguas provienen de las cañerías de la edificación de cuatro pisos, que está obstaculizada desde hace más de un año, y fluyen por la parte trasera de la construcción. Allí se estanca justo detrás de las cavas de refrigeración produciendo una fetidez que aleja a los consumidores asiduos a los locales que se ubican en ese sector.
Pedro Rojas, concesionario, explicó que muchas personas "prefieren comprar en la entrada debido a los olores. Cómo es posible realizar un buen servicio con esta pudredumbre", añadió.
Entre los más afectados por la hediondez están los concesionarios del ala sur, donde hay locales de comida, ya que, a su juicio, les representa una grave merma en las ventas.
Indicó que la fachada también está en total deterioro y los pasamanos oxidados.
Rosa Pérez, fiscal jefe del Servicio Autónomo de Mercados (Samer), informó que el problema de aguas servidas se origina en el edificio, las cañerías colapsaron y por caída libre se estancan en la planta baja. Recalcó que Samer hace un bombeo diario en el pozo para disminuir los olores.
Recordó que en el mercado se pueden observar avances; "han hecho trabajo en los pisos y los baños fueron remozados hace menos de tres meses".