Nia Silva/Servineco | Últimas Noticias Vendedores informales le resuelven la papa a turistas y lugareños que visitan las playas del este los fines de semana -hace más de una década- ofreciendo desayunos y almuerzos en la plaza Las Palmas de Tanaguarena.
Luego del deslave, estos varguenses perdieron sus casas, quedaron en el limbo y para subsistir comenzaron a ofrecer desayunos a los turistas que visitaban el Litoral y la pegaron del techo, porque allí siguen desde entonces.
“Nosotros comenzamos con unos tarantines en las aceras de Caraballeda. Para subsistir y salir adelante con nuestras familias tuvimos que vender en la calle; así nos tocó sobrevivir”, refirió María Rivas.
Un sinfín de sabores ofrecen para el relleno de sus arepas que van desde un “rompecolchón” hasta el “mata a la suegra”, rellena con mariscos.
Las empanadas son grandes y cuestan hasta Bs 12; se las puede comer de perico, pabellón y la sofisticada, que es de calamares y guacuco.
Cuando llega el mediodía tientan a propios y extraños con almuerzos.
Hace un año estos comerciantes informales fueron reubicados por la alcaldía y el Seniat en un espacio baldío, donde no entorpecen la circulación de vehículos y transeúntes, y también cumplen con el pago de impuestos por la venta de comida.