Caracas. Los conductores pensaban que con el avance de la construcción del
BusCaracas disminuiría el caos vehicular; sin embargo, según la experiencia de quienes a diario transitan por las avenidas
Fuerzas Armadas y
Nueva Granada, la situación ha ido de mal en peor.
En 2007 se inició la construcción de este novísimo sistema de transporte superficial, cuya meta oficial no superaba los dos años. Incluso se consideraba la edificación de elevados y la reubicación de servicios públicos existentes.
Hoy en día, a decir de los transeúntes, es muy poco el queso que se le ve a la tostada, a pesar de que el ministro de Transporte y Comunicación, Francisco Garcés, reiteradamente anuncia que el BusCaracas lleva un poco más de 80% de avance. Quizás así sea de acuerdo con el proyecto oficial, pero lo que ven y padecen los conductores que a cualquier hora del día transitan por el tramo paralelo del futuro canal exclusivo para el transporte público, es otra cosa.
El avance. Según los afectados, a medida que avanzan las maquinarias aumentan las colas; los sectores de La Hoyada y Roca Tarpeya son los dos puntos de mayor caos.
En el primero, se tranca porque la vía quedó reducida a un solo canal debajo del puente de la avenida Universidad. Allí sí los conductores, principalmente del transporte público, son parte del problema, pues dejan y cargan pasajeros en donde no deben, ante la mirada indiferente de la autoridad.
El segundo caso es el más grave. Se trata del colapso en Roca Tarpeya, donde hay tres frentes de trabajo simultáneos. En ese punto hay un canal cerrado por la construcción de la pantalla atirantada: los dos centrales están ocupados por la nueva estación en construcción y el resto de la vía quedó para la circulación de carros particulares, pesados y transporte en general. Este escenario se comparte con la reubicación de las bocas de visita, semáforos y alcantarillas, por lo que la tranca es de pronóstico.
Y desde hace un par de días hay un añadido: las maquinarias están rompiendo la calzada a pocos metros del elevado de El Helicoide. Así que la circulación quedó resumida a un canal, aumentándose los niveles de las colas y poniendo más delgado el embudo que ya se venía haciendo en el empalme de la Fuerzas Armadas y la avenida José Antonio Páez que viene de Villa Zoila.
Los fiscales de tránsito (por cierto, ni son muchos ni tampoco trabajan a toda hora para el tamaño del problema), aseguran que hacen lo propio para organizar la circulación.
La cosa se pone color de hormiga. Los choferes hablan de tres horas en la tranca, y algunas líneas como la ruta Coche-Silencio, según denuncia hecha por los pasajeros, no quieren prestar el servicio cuando cae la tarde. Dicen que si antes no les era rentable, ahora menos con la reducción de la vía.
Asamblea. El martes 9 está prevista una asamblea general. Los agremiados tratarán lo concerniente a inseguridad y BusCaracas.
El pasado miércoles algunas asociaciones se reunieron con el Instituto de Transporte y Tránsito Terrestre y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas para coordinar acciones preventivas y, con respecto al segundo, "nos pelotearon las respuestas", dijo José Luis Montoya, de la Federación Nacional del Transporte.