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SERVICIOS PÚBLICOS | 19/02/2012 05:36:53 a.m.
Ipostel: Cartas de Navidad llegarán en Carnaval
Se enviaron postales a todo el país para medir los tiempos de Ipostel y los resultados no fueron auspiciosos

Ipostel: Cartas de Navidad llegarán en Carnaval
(Creditos: Archivo)
Laura Weffer Cifuentes|ÚN.-El 20 de diciembre de 2011, 27 postales con paisajes idílicos de Venezuela se depositaron en la oficina del Instituto Postal Telegráfico de Venezuela ( Ipostel) de Chacao, en Caracas.

Las imágenes con un tepui de fondo, con el azul transparente de Los Roques o un río en claroscuro que atravesaba las profundidades de las Cuevas del Guácharo, debían de viajar miles de kilómetros para llegar a las manos de un igual número de personas: 23 dentro del país y cuatro en el extranjero. Una de ellas se envió a una zona céntrica de la capital.

¿La idea? Medir cómo funciona el servicio de correos en la vida real. Saber si las cartas llegan, si el manuscrito aún tiene espacio en esta época de tecnologías 2.0.

Transcurridos dos meses, sólo tres postales de las que se enviaron en territorio nacional fueron abiertas en su destino final, a diferencia de las que viajaron a ultramar. Esas hicieron el recorrido mucho más rápida y efectivamente.

El 23 de diciembre arribó a su destino la primera: la postal correspondiente a Caracas. A Acarigua, estado Portuguesa, llegó el 1° de febrero de este año, y la de Trujillo, el 10 de febrero.

Aunque la distancia es mayor, las del exterior duraron menos tiempo viajando. Los destinatarios de la postal de Londres, Inglaterra, ya la tenían en sus manos el 30 de enero de este año y tres días después, los madrileños. Para esa misma fecha también llegó la postal a una paradisíaca playa en Adeleine, Australia. La de Noruega se quedó en el camino.

Tranquilidad epistolar. A pesar de ser época navideña, la oficina de Ipostel estaba desierta. No había ni un adorno que recordara que faltaban cuatro días para la celebración del nacimiento del Niño Jesús, ni qué decir de algún cliente. La mitad del amplio local ubicado en la principal de La Castellana estaba ocupado por varias hileras de buzones grises. La otra mitad tenía un amplio mostrador, con un vidrio rayado y una mujer sentada del otro lado. 

Recibió el fajo de postales y las revisó una por una. "Necesito que todas tengan el apartado postal", pidió. Un trámite simple, si es comparado con lo enrevesado de las direcciones que enviaron los destinatarios. Algunas con datos tan específicos como curiosos: "Al lado de la mata de mango", "Cerca de la puerta amarilla de Corpoelec" o "Más adelante del semáforo, al lado del cementerio, en un restaurante sin nombre". La dependienta parecía acostumbrada a eso. En total, el envío de las postales fue por 60 bolívares. Mucho más de lo que costó cada una de ellas. 

En la pared había un cartel que anunciaba los servicios de Ipostel: envío de paquetes, cartas y telegramas. Te-le-gra-mas. Esta modalidad de comunicación aún sigue vigente. "La gente la utiliza mucho, sobre todo para lo que tiene que ver con temas y requerimientos legales en todo el país. Eso llega donde ninguna otra correspondencia", señaló la encargada de la caja.

El método. En Ipostel, la clasificación de las cartas aún se hace manualmente. A diario se entregan cestas llenas de misivas a los encargados, que van organizándolas en una especie de panal, de acuerdo con los apartados postales que reciban.

La coordinadora del despacho de la presidencia del servicio postal, Samaris Figueroa, explicó que hay seis regiones que centralizan la recepción de los paquetes. Desde su destino son distribuidas a Anzoátegui (Oriente), San Cristóbal (Andina), Valencia (Central), Aragua (Centro-Llano), Zulia (Occidente) y Caracas (Capital).

Este sistema se ve además afectado por el hecho de carecer de infraestructura. Cuentan con suficiente personal: son 2.197 carteros y más de 300 oficinas de atención al público, pero hay déficit de transporte y muy poca autonomía. Dependen de aviones comerciales para hacer sus entregas.

Además, las misivas que llegan al organismo postal no están discriminadas según su forma. En los porcentajes de medición no especifican si lo que reciben son postales, cartas personales o manuscritas.

Definitivamente, las cartas de amor fueron sustituidas por facturas de cobro. Ipostel está dedicado a distribuir facturas de bancos que, además, arriban meses después.

"Pero estamos trabajando en el mejoramiento de los tiempos y en los sistemas", dijo Figueroa. Sobre todo en el primer punto, para que la próxima vez los destinatarios puedan leer a tiempo los mensajes cariñosos de Feliz Navidad y no reciban las postales a punto de salir disfrazados, para las comparsas.





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