Últimas Noticias Logo

Caracas, 23/10/2014
Iniciar sesión| Registrarse


SERVICIOS PÚBLICOS | 10/07/2012 06:34:00 a.m.
A punta de codazos se montan en el ferrocarril
El sistema ferroviario comenzó a operar en octubre de 2006. Pasajeros señalan que la espera en los andenes es larga y eliminaron los baños

A punta de codazos se montan en el ferrocarril
Las filas se hacen todos los días y a toda hora. (Creditos: Archivo)
Mabel Sarmiento Garmendia | ÚN.-


Los usuarios del sistema ferroviario que conecta Caracas con los Valles del Tuy, inaugurado el 15 de octubre de 2006, siguen pasando las de Caín.

Los retrasos en el sistema se repiten con frecuencia y las colas para comprar las fichas, que desde febrero de 2007 tienen una tarifa única de Bs 2,60, son interminables a cualquier hora del día. Sólo hay dos taquillas habilitadas en la estación terminal Simón Bolívar.

De nueve máquinas que recargan las tarjetas, funcionan seis. También las puertas que se usan como torniquetes en ocasiones se trancan según denuncian los pasajeros.

Los baños están cerrados por daños en las estructuras. Según los funcionarios de seguridad, los culpables son los mismos pasajeros. En consecuencia, los alrededores de la estación terminal que conecta con la Línea 3 del Metro de Caracas, La Rinconada, parecen urinarios.

El olor a orina es inaguantable a pesar de que el personal de limpieza, muy temprano en la mañana, lava las áreas comunes. El tema del aseo sale a la superficie donde se nota deficiencia en el mantenimiento de las papeleras.

Tierra de nadie
| Viajar de Caracas a Cúa en menos de 40 minutos no tiene precio. Pero hacerlo sorteando golpes, empujones, mentadas de madre, pisotones y fallas en el sistema -como bajones de luz que causan retraso y debilitan el sistema de enfriamiento- sale muy caro para cualquier mortal.

El sistema de trenes que comenzó a operar en octubre de 2006 de Caracas a los Valles del Tuy llegó a ser el remedio a tanto sufrimiento. Gente que ya a las 4 am, y cuidado si no antes, estaba en las paradas y terminales para tomar una buseta para Caracas, podía disfrutar incluso de dos horas más de sueño. El ferrocarril le facilitaba un trayecto confortable, más barato y a menos costo. Pero a los meses comenzaron a verse los cayos: no hay trenes pa' tanta gente. El ferrocarril Ezequiel Zamora se proyectó para movilizar a cerca de 86.700 pasajeros diarios; seis años después, la cifra no se calcula.

Se vendió el sistema con la idea de que los trenes llegarían a los andenes en menos de 15 minutos y una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora (km/h). Ahora la espera, si no llueve y no hay problemas con la luz, puede superar la media hora, eso sin contar que nunca llegaron a ponerse en marcha 24 trenes, sino 13, de los cuales hay uno fuera de circulación desde septiembre de 2010, cuando dos unidades colisionaron y dejaron el lamentable saldo de un fallecido.

En total, se pueden contar aproximadamente 52 vagones. Cada tren viaja con cuatro y cuando descargan en la estación terminal Simón Bolívar es como si soltaran una manada.
Aunque pareciera irrespetuoso, esa es la imagen que se observa: centenares de personas corriendo con sus bolsas, carteras y comidas por los pasillos, escaleras, saltando por los torniquetes y luego haciendo lo mismo por la transferencia que conecta el tren con la Línea 3 del Metro de Caracas. No importa si hay niños, embarazadas o ancianos. La frase es el que llegue primero, o mejor dicho, sálvese quien pueda. "Uñas rotas, tacones reventados, raspones y hasta mordiscos es poco para lo que se ve. Parece que la gente se está acostumbrando a vivir así. Ese infierno se vive desde que abren las puertas a las 5:40 de la mañana hasta más o menos las 8 am. Luego a partir de las 4pm, y a las 7 pm es más difícil porque los policías se van y esto es como tierra de nadie", afirmó Mariana Araujo, pasajera del tramo Caracas-Cúa.

Y por si fuera poco, los usuarios deben enfrentarse a un sistema que a diario muestra más deterioro. Recientemente, hubo una falla corta de energía en la estación Cúa. "Pero eso es muy frecuente, lo malo es que poco a poco nos quedamos sin el confort que ofrecía el ferrocarril", señaló Blanca Mejías, quien recordó el olor a pino que se sentía en La Rinconada al caer la tarde. "Ahora hay una hediondez a orina insoportable desde que sales a los torniquetes hasta que entras a la estación del Metro. En las mañanas es más fuerte, quizás porque a esa hora, a las 7 am, aún no han limpiado los alrededores", agregó.

A ese rosario de quejas se suma el tema de la inseguridad. A veces se observa la presencia de la Policía Nacional, dentro y fuera del sistema. Pero aún así los pasajeros denuncian que ven mucha gente merodear por las instalaciones en la parte externa del ferrocarril y en actitud sospechosa. Allí es donde está el transporte público y donde organizan la contingencia cuando no hay servicio de trenes. Las unidades que pone a disposición el IFE no son suficientes y los piratas cobran hasta Bs 50 hasta Cúa.

msarmiento@cadena-capriles.com


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad