FLORANTONIA SINGER| Últimas Noticias.- Caracas. Para
Gabriela Aguilar, es claro que la ciudad está pedaleando hacia otros modos de transporte. "Cuando comenzamos las rodadas domingueras, éramos cinco o seis;
ahora vamos 50 o 60", saca su cuenta una de las fundadoras del novel colectivo
Bicimamis.
El grupo le hace la guerra a las excusas femeninas para no andar en bicicleta. Se han montado en falda y con tacones para demostrar que no se trata sólo de una actividad deportiva y que puede ser glamorosa.
El colectivo es uno más de los que espontáneamente aparecen desde hace un par de años en las redes sociales y empiezan a tomar su carril en las vías de Caracas.
Román Delgado, de Cicloguerrilla Urbana, agarró la bicicleta hace más de un año para rodar de su casa en La Paz a clases en la UCV. Subraya una diferencia: su viaje lo cumple en apenas 22 minutos, mientras los conductores caraqueños pierden un mes de vida en colas: "Ya no vamos solos ni somos los de siempre. Ahora uno se cruza con desconocidos que también van en bicicleta y con un gesto nos saludamos".
A pedal se está encontrando la gente. Los colectivos atribuyen su origen a las incursiones del grupo Ser Urbano, empeñado en recuperar el espacio público con picnics y juegos infantiles improvisados en las calles.
Las tertulias +Café+Bici+Ciudad, organizadas el año pasado por el periodista José Carvajal, permitieron que todos se encontraran.
El movimiento ciclista empujó a varias alcaldías a crear planes para promover el ciclismo, más allá del tradicional cierre dominguero de la Cota Mil.
El Hatillo creó en mayo una ruta montañera; Libertador tiene el Rueda Libre de Los Próceres a Bellas Artes; Baruta cierra la Av. Río de Janeiro para el deporte; y la Alcaldía Metropolitana tiene el Bicimet y promovió el concurso de rutas Caracas a Pedal.
Más allá de la falta de ciclovías y de infraestructura, los ciclistas buscan reconocimiento en una ciudad dominada por más de 2 millones de carros.
Los colectivos creen que hacer crecer el transporte en bicicleta es una tarea que tomará tiempo; por ahora, Caracas empieza a dejar las rueditas.