Gabriela Rojas | Últimas Noticias.- Perfectamente redondas y calienticas salen en fila unas 20 arepas humeantes en menos de 15 minutos: "La mía con chuleta, pollo y salchicha". Sencillita. A veces, los tres contornos se complementan con el toque extra: un huevo de codorniz.
El aroma que sale de los puestos de arepas de la esquina El Muerto son la razón por la que este punto tiene diez años dándole sabor a la cena de mototaxistas, policías, bomberos y todo aquel que transite por esta zona de la parroquia Santa Rosalía, después de las 5 de la tarde hasta las 3 de la madrugada.
Como le guste. "Atún, chorizo, aguacate, carne de parrilla, pollo, huevo, perico, salchicha, chuleta, pelúa, mechada, queso blanco y queso amarillo", repite cantadito y sin respirar su oferta diaria, Marcos Hernández, "El gocho", que recibe a los clientes con la arepa echando humo y la mantequilla bordeándola.
"Son dos o tres contornos, los que usted quiera, no le dé pena", advierte al que se sorprende ante la insólita mezcla de calorías. "El gocho" ofrece su propia combinación llamada "vaina con vaina", que tiene junto y revuelto: perico, chorizo, salchicha y aliño bien picado. Por Bs 25, el comensal pide los rellenos de su arepa hasta que casi no la puede morder y al que se le ocurra ponerse light le espera una pita de los habituales "ayyy vale, vas a venir a comerte una viuda", se refiere a la arepa rellena solo con mantequilla que se queda "sola y triste", según dice Hernández, quien se encarga de la plancha para cocinar los rellenos y atiende el negocio junto a dos hábiles muchachas que hacen la masa y redondean las arepas a ritmo de máquina.
"Un viernes o sábado podemos hacer 300 ó 400 arepas. Un día de semana normal sacamos un bulto (20 paquetes) de harina, ocho kilos de chuleta, nueve kilos de pollo y así. En la madrugada casi nunca nos queda nada", dice Hernández.
A medida que avanza la noche, la cantidad de arepas aumenta y ni una sola vez queda huérfana la plancha de la que salen las versiones repotenciadas del primer alimento del venezolano "pa´ comerme una arepa con queso blanco me quedo en mi casa. Aquí es donde está lo bueno", sentencia un cliente minutos antes de darle el mordisco definitivo a su redonda multisabor.
Las arepas junto a los perros calientes se presentan como parte de la "comida típica", según señalan clientes y vendedores, en especial los famosos perreros de Plaza Venezuela, que son parte de la referencia culinaria que ofrece la calle y complementan la vida nocturna de los caraqueños.