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PARROQUIAS | 20/06/2012 05:00:00 a.m.
Plan para reparar viviendas necesita empujoncito
Recursos sólo alcanzaron para siete casas, que aún no terminan, el proyecto fue aprobado en 2011, pero con presupuesto de 1008

Plan para reparar viviendas necesita empujoncito
Retrasos han afectado a comunales y vecinos. (Creditos: Cirilo Hernández )
Frank Hernández/Servineco | Últimas Noticias 

La rehabilitación que necesitan urgentemente 30 viviendas ubicadas en el casco central del pueblo de Naiguatá deberá esperar, debido a que aún no se culmina la primera etapa de un proyecto habitacional por la falta de recursos.

Este plan inicial, emprendido por el Consejo Comunal Casco Central de Naiguatá, cuya meta era reparar 15 casas, se quedó a medio camino, porque los recursos asignados no alcanzaron.

La situación tiene enfrentados a voceros y a residentes.
Mientras que los vecinos acusan a los comunales de, presuntamente, malversar los fondos asignados al proyecto, éstos aseguran que más bien se las han ingeniado para alargar la plata y hacer el mejor esfuerzo por arreglar las casas.

Déficit. Juan Capriles, vocero comunal, contó que el plan fue presentado ante el Ministerio de Hábitat y Vivienda en 2008. El organismo lo aprobó en 2011, pero con el presupuesto calculado de hace cuatro años. 

Según Capriles, mientras que en 2008 exigían Bs 72 mil por casa (1 millón 80 mil en total), actualmente, y según el incremento en los materiales de construcción, requieren Bs 150 mil por unidad (2 millones 250 mil). Debido a esto, de las 15 viviendas,0 decidieron trabajar con siete únicamente, que aún no han sido terminadas.

SITUACIÓN DIFÍCIL

El comunal Juan Capriles
explicó que además del mal entendido entre vecinos y representantes del consejo, se ha sumado la falta de asesoría y ayuda de los entes de gobierno. “Hemos hecho llamados al Min-Vivienda y al Safonacc (Servicio Autónomo Fondo Nacional de los Consejos Comunales) para que revalúen el monto que nos asignaron y nos aporten lo que falta”, señaló. Mientras esto sucede, los residentes aguardan. Unos, como es el caso de Nelson Merino, costean los gastos de construcción de su propio bolsillo. “El presupuesto no alcanzó y estamos viendo cómo resolvemos”. Pero otros viven una situación difícil, como el caso de Beda Iriarte. “Vivo arrimada mientras terminan la casa, a la que aún le falta bastante. Es bien incómodo”.

fhernandez@cadena-capriles.com


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