César Emilio Torre|ÚN.- La celebración recuerda al hombre que al polvo volverá por lo que invita a su conversión.
Antiguamente, los judíos acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.
Los feligreses asistieron desde muy temprano a los templos para la imposición de cenizas por el
inicio de la cuaresma.
Foto: Luis Vallenilla
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