Elízabeth Cohen/Servineco | Últimas Noticias Las 72 familias del sector La Esperanza I, en la vía a Carayaca, aunque agradecen que las hayan sacado de los refugios donde estuvieron más de un año, se sienten engañadas porque no recibieron las viviendas que les prometieron.
Llegar a este sector, ubicado en Iberia, carretera Catia La Mar-Carayaca, requiere de un rústico y buenos riñones para soportar la huecamentazón y los baches de la vía de acceso.
Foto:Jesús GazzaneoAseguran que no tienen transporte hasta los edificios y eso se ha convertido en un gran inconveniente, porque de estas 72 familias, en 15 de ellas hay personas con discapacidad que requieren traslados frecuentes hacia hospitales y centros de tratamientos.
Foto:Jesús GazzaneoEso sin contar con las embarazadas (unas cuatro) que están en alto riesgo por la cargadera de agua y que, de presentarse el parto, no saben cómo llegar al Hospital de Carayaca, que es el más cercano.
Foto:Jesús Gazzaneo
Enfermedades. Laura Sojo tiene dos niñas, una de ellas presenta problemas asmáticos que se han profundizado por la insalubridad en la urbanización. Las áreas comunes están llenas de lodo, tierra y aguas estancadas, las cuales escurren desde la montaña que los rodea.
Hasta los caracoles africanos hacen de las suyas, lo que es un peligro para la población infantil (unos 120 niños) que allí habita y que los toma como un juguete. Estos especímenes son contaminantes y un riesgo para la salud de los chamos.
Foto:Jesús Gazzaneo
Dicen que el agua potable es prácticamente nula, porque la cisterna lleva el líquido dos veces por semana y lo almacena en cuatro inmensos tanques de plásticos, de donde, según los vecinos, “lo que sale es pura tierra”.
Están preocupados por el debilitamiento de los muros que rodean las tres edificaciones construidas en tiempos del ex gobernador Antonio Rodríguez San Juan.
Estos edificios fueron retomados por el actual gobierno regional para cubrir las necesidades de vivienda de los refugiados por las lluvias de 2010.
Eufrosina Pacheco fue trasladada desde San José de Corralito, en Los Teques, donde estaba en un refugio, a esta urbanización, junto a otras cinco familias que trajeron de Caracas y Miranda. No imaginó que venía a esta incertidumbre.
Pide que la saquen de allí, porque las condiciones no son las de viviendas dignas, como les prometieron.
Los lugareños señalaron que temen en las noches que se meta alguien a atacar los edificios por la oscurana que hay y la poca vigilancia. Uno de los residentes indicó que en los sectores vecinos se presentan enfrentamientos “casi todos los días”. El miércoles se cayeron a plomo en La Esperanza II.