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PARROQUIAS | 13/07/2012 02:34:00 p.m.
Echa tu Cuento celebra el Día del Niño
Los más pequeños de la casa se animaron y enviaron sus historias para nuestra sección Echa Tu Cuento

Echa tu Cuento celebra el Día del Niño
Los niños escribieron sus cuentos (Creditos: Archivo)
La niña musical

Había una niña que todos los días despertaba con el cantar de las aves, y al desayunar le gustaba escuchar a su abuela entonar las distintas melodías de su radio.

Soñaba algún día ser muy buena cantante y tocar algún instrumento musical, ayudaba a su abuelita y mamá en labores del hogar y ahorraba de lo que le daban en una alcancía que le habían regalado.

Una noche después de cenar con su familia, fueron a orar, le decían que Dios la cuidaba mientras dormía y que el portarse bien traería su recompensa.

Estando en su cama se despertó con el tronar de un rayo, llovía muy duro y escuchó que sonaba el timbre de la casa.
Llamo a su mamá, pero no respondía, así que fue y abrió la puerta, había una vendedora que tocaba lindas melodías en los instrumentos musicales que tenía, fue corriendo entonces a buscar su alcancía a ver que le compraría.

Pero la vendedora al ver su alcancía la agarró con sus manos y se transformó en una malvada bruja, la niña gritaba y ella reía: ¡ja ja ja, me voy a llevar tus reales! la bruja le decía.

La niña se puso a llorar y recordó pedirle a Dios que la ayudara, entonces escuchó el canto de los gallos y despertó en los brazos de su madre, había tenido una pesadilla y por ser su cumpleaños, una guitarra a su lado, era el lindo obsequio que tenía.

Brincó de alegría y agradeció a Dios por escucharla y sin perder más tiempo se puso a tocarla y cada mañana a su abuelita en las canciones que entonaba, ella acompañaba.
Mayreth Puente - 9 años(Su tío Gustavo Arias la ayudó)- gustavoarias1969@hotmail.com


Medios de Transporte Acuáticos

Había una vez un barco que un niño veía cuando navegaba en Internet. Él pensaba cómo hacía para que toda su familia disfrutara de un viaje en ese barco que observaba cuando estaba en su computadora. La mamá lo mandaba acostarse temprano y cuando el niño se dormía se paraban otra vez para averiguar cuántos países se visitaban con el barco y cuantos días y sí se podía bajar a conocer los lugares. El barco tenía muchos camarotes y con diferentes precios, también muchos niveles con muchas recreaciones; estos niveles se llaman cubiertas. Después de ver el niño las divisiones del barco se fue a dormir y comenzó a soñar con los lugares de recreación que él se imaginaba. Al día siguiente el niño se fue al colegio y le contaba a sus amigos lo que había soñado sobre el barco donde el quería viajar con su familia. Les decía que cuando fuera grande iba a trabajar mucho y lograr su sueño. De regreso a su casa le contó a su mamá lo máximo que sería viajar a Europa y divertirse con todas las atracciones que pudiera ver. Al rato se pusieron a ver por Internet los maravillosos barcos y los diferentes precios, también observaban para donde se dirigían cada uno de ellos. Los padres al ver el niño tan entusiasmado con el viaje en barco, esperaron a que se durmiera, comenzaron a investigar precios, estadías, lugares a visitar y tiempo para así complacer al niño. Los padres, al salir el niño de vacaciones, lo complacieron con un viaje a Europa por un mes.

Ángelo Finamores - 7 años - anirkafinamores@hotmail.com


El escondite de Ezequiel

Casi todos los domingos visitamos a la abuela, mi mamá, mi papá y mi hermanita Valentina nos reuníamos y pasábamos todo el día hasta la noche que regresábamos a casa.

Un domingo de tantos llegada la noche me escondí detrás de una planta bien frondosa que hay en el jardín de mi abuela y sabía que allí no podían verme fácilmente, mi mamá me llamó varias veces "Ezequiel ven a recoger tus juguetes que nos vamos", y yo escondido calladito, todos me llamaban y yo seguía callado. Empezaron a buscarme con angustia después, tocaron a donde los vecinos y recorrieron todo el sector junto a mi papá. "¡Ezequiel se perdió, se lo robaron!, ¿pero cómo si estaba hace poco aquí?".

De eso pasaron 20 minutos hasta que salí de mi escondite ante el asombro y lágrimas de todos, se alegraron, me abrazaron, pero mi papá me regañó fuerte. Le prometí no volverlo hacer.

Ya han pasado 2 años, ahora tengo 7 y cada domingo que voy a casa de mi abuela veo la mata, pero no tan grande como antes porque mi abuela la cortó.

Ezequiel Tomás Hernández Sarmiento - 7 años - ger459@hotmail.com


Pasé para 3er grado


Yo estoy feliz porque pase para tercer grado. Mi hermanito Ale para tercer nivel. Estoy feliz cuando mi mamá me dijo que escribiera un cuento. Me gusta mucho escribir cuentos. En el Día del Niño quiero pedir por todos los niños que estudien. Yo quisiera cuando sea grande ser ingeniero para construir barcos: Mi hermanito desea ser médico, mi mamá me dice que debemos ser profesionales para ayudar a poner grande el país; me gusta coleccionar barcos, y construir naves, investigo con mi mamá, ella me ayuda, pido que todos los niños del planeta estudien y tenga una mamá y un papá que los proteja; mi papi y mi mami nos protegen, mi mamá me aconseja y me da cariño, también me castiga cuando no hago las cosas bien, la respeto mucho; mi mamá es muy inteligente, sabe todo lo que le pregunto, ojalá todos tuvieran una mamá como mi mami, ella se llama Elizabeth, y papi se llama Carlos.
Isaac Vera - 8 años - isaacvera08@hotmail.com


Principios del petróleo

Esta era una vez una campesina que vivía del café, la pesca y el cacao en sus tierras. Una vez estaba cosechando y escuchó un sonido como un trueno y ella se asustó muchísimo, luego volvió a sonar y ella miró a la quebrada que estaba a su lado y miro que salía líquido negro, alertó a los otros campesinos y para sorpresa de todos era petróleo que de allí brotó. La abuela estaba feliz, gritaba, bailaba y saltaba de regocijo. Le compraron sus tierras y ella cumplió su sueño anhelado: compró una casa con piscina, un blackberry y su moto suelo y se fue a recorrer el mundo en discotecas.

Scarleth Pacheco - 11 años - eli_la-negra@hotmail.com


El amor de mamá en la familia pato


Una mañana mamá pata y sus cuatro hijos llamados José, Ángel, Daniel y Virginia salieron de paseo al parque, cuando estaban allá los bebe empezaron a paliarse entre sí, entonces mamá pata les dijo: ¡Niños porque están peleando! y Ángel respondió: Mamá es que José y Daniel dicen que tú quieres más a Virginia y mamá pata respondió:
¡Claro que no! A todos los quiero igual y a partir de hoy cada quien tendrá su turno de caricias.

Los patitos abrazaron a mamá pata y le dijeron: Que de ahora en adelante no iban a pelear por su amor.
Ana V Quintana D - 9Años - quindiaz2011@hotmail.com



Los tres cochinitos

Esta era una vez tres cochinitos, uno era muy flojo y a pesar de todo hizo su casita de paja y el otro cochinito hizo su casita de madera y el otro de bloque. Cuando el lobo llegó empezó a visitar al hermanito más pequeño. El lobo sopló y sopló y la casita se cayó. Salió corriendo el cochinito a la casita de su otro hermanito; él que tenía su casita de madera. El lobo lo siguió y sopló y sopló y la casita también se cayó, entonces los dos hermanitos salieron corriendo a la casita del otro y el hermanito muy contento los recibió, claro está vez el lobo agarró más aire y por más que sopló y sopló la casita no se derrumbó y el lobo se dio por derrotado y colorín colorado este famoso cuento ha terminado.

Moises de Jesús Ruiz - 5 años - w_lagata@hotmail.com



El Túnel del Tiempo

Había una vez un niño llamado Gabriel. Un día en su escuela le pusieron como tarea realizar un proyecto de ciencias. Él decidió inventar una máquina del tiempo. Los maestros se morían de la risa al pensar que un simple niño no podría hacer una cosa así, pero cuando le tocó el turno para presentar su experimento, Gabriel encendió su máquina y lejos de lo que todos creían; viajó hasta llegar a la época de los dinosaurios.

Todo comenzó muy bien en aquel mundo lejano, hasta que de pronto un Tiranosaurio Rex lo persiguió. Tuvo mucha suerte y se pudo ocultar debajo de un Diplodocus que con su cola de látigo espantó al Tiranosaurio. Entonces, trepó por la cola del Diplodocus y viajó encima de él hasta que el animal se cansó. Luego se atrevió tomando un Quetzalcoatlus para continuar viajando. Las horas pasaban y llegó el momento de comer. El niño tuvo que arriesgar su paladar comiendo a un horrible pez de la era prehistórica. Gabriel usó a un dinosaurio de cuello largo como su caña de pescar.

Después de esta aventura siguió caminando sin parar. Sus ojos se encendieron de alegría cuando encontró el túnel que lo regresaría a su época. Al volver a su escuela los maestros arrepentidos por dudar de su máquina del tiempo le dieron una estrella dorada y fue así como Gabriel resultó ser el ganador de la gran feria de Ciencias.
Gabriel Enrique Moncada González - 6 años -
tiempodepalabra710am@gmail.com

La chica y su mascota

Había una vez una niña llamada Isabela Colmenares que vivía con su mamá, y papá, y era muy feliz. Un día Isabela estaba caminando por el jardín y vio un perrito lastimado e Isabela lo llevó y lo alimentó, lo bañó y su mamá que estaba limpiando –dijo ¿ Isabela que haces con ese perrito? e Isabela dijo: es que estaba caminando por el jardín y lo vi lastimado ¿me lo puedo quedar? bueno de acuerdo, dijo su mamá. Isabela estaña feliz y eso a su madre la hacía feliz.

la mañana siguiente fueron a caminar e Isabela llevó a su perro y lo decidió llamar Loqui porque era travieso, y un poco loco. A Loqui le encantaba el aire fresco e Isabela le compró un juguete y se divirtieron mucho. Un día se fueron de vacaciones a España y fueron a visitar al abuelo y el abuelo dijo: hola Isabela ¿cómo estás? Mírate estás más grande. Isabela dice: yo estoy bien gracias y mira mi perrito se llama Loqui. El abuelo dice está muy bonito a mí me encantan los perros, yo voy a comprar uno abuelo deberías adoptar un perro, yo el mío lo adopté.

Mañana me acompañas a adoptar un perro ¡claro! Así Loqui tendrá un amigo. Al día siguiente fueron adoptar un perrito, pero había mucho que escoger así que vio un perro, un Golden, un pastor, buldog , y otros. El abuelo dijo: me llevaré el Golden. Llegaron a la casa del abuelo. ¿Ya sabes que nombre le vas a colocar al perrito?, dijo Isabela con voz alegre. El abuelo dijo: sí ya lo decidí y es Peludito porque es suave y peludo. Si abuelo lindo nombre para el perrito dijo Isabela con voz dulce y animada.

La mañana siguiente el abuelo tan emocionado de llevar a su nieta y a los perritos a caminar y luego van a un parque- Isabela estás lista si dijo el abuelo con voz de emocionado - si, voy dijo Isabela; cuando llegaron a caminar, los perros estaban jugando, y estaban los cuatro jugando: el abuelo, Isabela, Loqui y Peludito. ¡Se divertían! Luego fueron al parque y el abuelo le compró un juguete a Peludito, y a Loqui, llegaron a la casa del abuelo muy cansados de caminar, pasear por el parque, compraron juguetes para los perros, y su mamá y papá les dijo les tengo una rica comida e Isabela dijo ¡sí vamos a comer caminamos mucho! Bueno vamos a comer dijo el papá con voz alegre. Comieron pollo a la brasa y los perritos, los huesos y comida para perros. Cuando terminaban de comer, Isabela salió con Loqui a jugar por el jardín del abuelo y luego se quedó dormida y Loqui también se durmió. Luego la mamá la metió al cuarto con mucho silencio y el papá a Loqui los dos se quedaron profundamente dormidos. A la mañana siguiente fueron a entrenar a Loqui y Peludito. Mientras estaba haciendo ejercicios Isabela, los perros la miraban y decían en su mente: Decía loqui ¿ pero que estará haciendo? Decía Peludito ¿qué es eso, será que está loca? Loqui, Peludito, esto es ejercicio para estar grande y fuerte, dijo Isabela. Luego cuando estaba llegando el fin de las vacaciones, Isabela le dijo abuelo por qué no vienes a vivir con nosotros en Inglaterra, si ¿pero como hago con la casa? Dijo el abuelo ¿pero si la vendes? dijo Isabela; el abuelo dice ¡claro! Voy cuando venda la casa; el abuelo vendió la casa, fueron a Inglaterra a vivir y todos felices.

Mariangela Carrillo - 11años - stainless@cantv.net

Mis hijos y la niña del Metro

Había pensado escribir algo sobre Ericka, Joan y Mariana. Aunque no son tan niños con sus 23, 21 y 20 años para mí siguen siéndolo. Mil cuentos y anécdotas pasaron por mi mente. Era domingo 06 de julio del 2012 iba al terminal de La Bandera, vía Tren - Metro a comprarle los pasajes para viajar a Coro donde estudian actualmente. Opté escribir sobre El Rey León, la película que un solo día vieron 8 veces hasta que el antiguo VHS se recalentó y se negó a seguir funcionando. Días después siguieron viendo la misma película, en una de esas los acompañé, noté que Joan en plena película salió corriendo de la sala, Ericka se hizo la dormida, mientras que Mariana se tapó la cara con un paño. Era la escena donde un león bandido mataba al papá del Rey León. Posteriormente me dijeron que más o menos repitieron la película unas 30 veces y sólo la primera vez vieron cuando mataban al papá de El Rey León. La escena les causaba mucha tristeza.

Los domingos usar la línea 3 del Metro no es tan complicada. Estación La Bandera, del vagón salimos 5 personas, delante de mí una señora con su niña. Al salir la niña dice “gracias señor Metro”, la mamá le jala el brazo. Al pie de la escalera mecánica antes de subir la niña en tierna voz insiste “cuídate señor Metro”, otro jalón de brazo. Mientras partía a la siguiente estación la niña se despedía del colectivo diciéndole “que Dios te cuide Metro”, le dan un tercer jalón inmediatamente reaccione gritándole “señora no maltrate a la niña”. Me señaló con el dedo índice “ella es mi hija”. Seguidamente reduje el paso con la intención de que la señora se alejase y así evitar alguna discusión, al final ella me buscó y me dijo con cierto dejo “discúlpeme señor”. Le sonríe, por la Nueva Granada caminé hacia el Terminal. Ellas caminaron en sentido contrario.

Aquella niña tenía algo encantador, no es fácil explicar su sencillez, su ternura y su dulce inocencia que se entiende en la misma sencillez, ternura e inocencia de mis hijos cuando eran niños no solo con El Rey León sino en las cientos de vivencias que guardo en mi memoria.

Eric García - geric_2005@yahoo.es

A propósito del Día del Niño

Tal vez pueda sonar como un día comercial más que se ha inventado para consumir comprando cualquier cantidad de juguetes y/o productos que en estas fechas ofertan las infinidades de tiendas del ramo que abundan en nuestro país. Sin embargo, más allá de esa visión meramente superficial el hecho de celebrar este día nos transporta a esa etapa maravillosa de la vida de todo ser humano sea cual fuera su condición. Todos y digo todos, guardamos lindos recuerdos de los más bellos momentos de nuestra infancia, ese momento donde se suceden un sinfín de experiencias que nos van a servir a lo largo de nuestras vidas y que siempre llevamos como el tesoro más preciado.

A quien no se le ilumina el rostro cuando sacamos aquellos recuerdos de cuando éramos niños, mentiras blancas, los amigos de la época, aquellos que tuvieron que mudarse un día y no supimos más de ellos. Cuantas anécdotas, vaya qué tiempos aquellos. Las prolongadas noches de juegos en nuestra cuadra donde pasábamos ratos jugando pisé, la ere paralizada, palito mantequillero, fusilado, policía y ladrón, el gato y el ratón entre otros. Todo esto con la más pura inocencia, sin maldad y demostrando los valores que nos enseñaban en el hogar.

Hoy con la llamada globalización y la necesidad de estar en consonancia con la dinámica con la que se mueve el mundo hemos dejado de lado aspectos por demás importantes para todo niño, como compartir con nuestros vecinos juegos que son parte de la tradición. Es común ver ahora a nuestros niños encerrados en su habitación con la TV, un celular, el Internet o cualquiera de estos sofisticados aparatos que cada vez salen al mercado robándonos la oportunidad de hacer amigos de verdad, esos que duran para siempre. No dejemos que esta generación se pierda el privilegio de tener una infancia si no como la nuestra por lo menos lo más cercano posible para que siempre tenga más motivos para sonreír y ser feliz que no olvide que en cada adulto vive un eterno niño o niña y de vez en cuando lo exteriorizamos. Felicidades a todos los niños del mundo especialmente a mis niños de la escuela San José.

Nilde Liendo - nildev010@hotmail.com






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